sábado, 8 de mayo de 2010
domingo, 2 de mayo de 2010
MAYO DE 2010, mes para terminar de pensar muy bien las cosas con miras a la elección presidencial que se avecina. Me ubico sin premuras dentro de ese 60 % o más de franja abstencionista que, por razones diversas, se aparta de la política colombiana como quien se aleja de la más nociva de las pestes. Rojos, azules, verdes, amarillos... los colores a estas alturas del "partido" poco o nada significan. Uno de ellos simboliza hoy día las convicciones que en algún momento motivaron distanciamiento, y así las cosas no deja de causar, por el contrario, mayor prevención. Sin embargo, siento (sentimos) esta vez la necesidad de responder a un llamado histórico pensando básicamente en lo que hay que detener. La democracia no es la panacea pero es lo que tenemos. Se trata, pues, de aprovechar que el terror de la pacificación comienza a derrumbarse. Me suena ahora aquel "dogma" con barbas que aún no ha sido desmentido: toda sociedad genera el mecanismo que, tarde o temprano, la destruirá. ¿Toda? Mientras ese animal siniestro que para Sartre es el hombre sea el gestor y beneficiario de las ideas políticas, es muy probable que ni en el comunismo se alcance la igualdad soñada.
Urge, en todo caso, asumir, por encima de partidos, actitud política. Sin duda, la transformación de nuestra sociedad pasa por la educación y la cultura. Pero la legalidad no es suficiente. La equidad solo puede aclimatarse si la enmarcamos en un modelo económico y social absolutamente distinto. Capitalismo, individualismo y competencia ya han demostrado con suficiencia su carga de expoliación y miseria. ¿A qué tipo de democracia debemos entonces apuntarle? A la de la derecha ya le conocemos su corrupto y macabro juego. La de la izquierda conlleva, por consideraciones conceptuales, escasa credibilidad, pues, en últimas, sus expresiones se pavonean sin menoscabar el sistema electorero que la seduce. Y la de centro causa, de verdad, pánico, puesto que no pocas veces, al amparo de movimientos políticos socialdemócratas, se cocinan las peores sandeces e injusticias. Por otra parte, votar en blanco no deja de ser una alternativa legitimadora mientras el voto nulo (me refiero al intencionalmente nulo) podría, a lo sumo, parecerse a una trastada insignificante. Asco intrascendente. Ego de baratija.
Si estuviera el maestro Carlos Gaviria en la baraja de candidatos otro gallo estaría cantando en medio de tanta inconsistencia, y esta encrucijada que hoy aflora no nos estaría carcomiendo con mezcla de responsabilidad y desconcierto. Este 30 de mayo estaré de todos modos en mi puesto de votación, de seguro sin una postura definitiva pero confiado en que a última hora esa intuición profunda de la cual se nutre poderosamente el arte sabrá dignificar mi inusitado ejercicio de ciudadanía. Invito a la gran masa de abstencionistas a hacer lo propio. Parece mentira pero así no haya opciones del todo convincentes, nos queda al menos la posibilidad de manifestarnos en contra de lo que, de perpetuarse en el poder, consolidará una tragedia de insospechadas proporciones. Así de simple. Para que la doctrina tenebrosa de la seguridad no siga favoreciendo privilegiados intereses ni afiliando incautos. Y para que gane también lo menos malo.
FBA
viernes, 23 de abril de 2010
de…, pienso que es la más mierda de las mierdas
de…, pura mierda, con filosofía a bordo
de…, ¡mierda!, éste compite con el anterior por el mierdero
de…, a esta bruja la mierda le brota por los poros
de…, trabaja con la bruja lamiéndole la mierda
de…, un bacán que defeca por la boca
de…, la diarrea más chismosa que conozco
de…, usa corbata para vestirse a la mierda
de…, no hace sino cagarse en la familia
de…, hijo de mierda sale enmierdado
de…, ¡huy!, la mismísima mierda en versión oficial
de…, qué hijo de puta tan sobrado de caca
de…, se ufana creyéndose la mierda más hermosa
de…, un mojón dice más que mil palabras
de…, la amistad con razón le sabe a mierda
de…, se cree la última mierda del desierto
de…, mierda a la dos, mierda al cuadrado
de…, los puristas del mierderío musical
de…, excrementar, excrementar y excrementar
de…, hacen parte del mismo evacuatorio
¿de mí?,
sí, está bien,
tienen razón en todo lo que cagan
¿QUÉ HAY DETRÁS DE UN POETA?
Enormidad vacío tiempo que apesta
Nada y silencio soledad sufrir por
Todo pensamiento trágico del
Infinito vivir en mortandad
Absoluto nostalgia que
Trina obsesión corto
Volar placer circo
Desamor voz
De suicidio
Sentido
Nota
Yo
Tú
Para
Oración
Y absurdo
Miedo que la
Metáfora ignora
Color de un infierno
Indestructible hado con
Imágenes volátiles acordes
Embriaguez por ternura negra
Colmillos del más allá sangre que
Daña la intuición visiones destapando
QUÉ HAY DENTRO DE UN POETA:
Enormidad vacío tiempo que apesta
Arena y muerte maldad sin rumbo
Terca razón y analogía oscura sin
Que la vida termine de pasar…
MAÑANICAS DE LA INEXPUGNABLE QUIETUD
Hoy de mañana tomé finalmente la mejor decisión: no salir más de casa. Me dedicaré a defenderme del tiempo, a no seguir siendo blanco fácil de su tino. Vigilaré su pulso de tal manera que dormiré poco y pensaré más. Mi misión es clara: detener esta monstruosa máquina de vejez y muerte. Asumir el control del destino será también posible. Esta prisa cobarde se acabó. No más engranaje. No más suturas. Desde hoy me aparto valientemente del mundo de los ocupados. El ocio será la única virtud que me seduzca.
Pero como toda decisión sana, sensata y coherente, ésta, la de ausentarme, la de hacer alto en el camino, tiene su voz contradictora: ¿De qué vamos a vivir?, pregunta alguien que lava amarguras en el patio. ¿Y de qué vamos a morir?, respondo sin ganas de suicidarme. La invito a que se quede a mi lado contemplando lo invisible del mundo pero ella, sumamente terrígena, me derrota de inmediato con el dolor de su risa.
Con todo, esta vez mi decisión no admite desacatos. Voy a llegar hasta las últimas consecuencias, hasta que los primeros sacudones de un silencio iniciático anuncien el arribo de la plena quietud y la inmortalidad inaugure, por ende, su complicado juego. Nada volverá a ser entonces lo que fue, la normalidad no gobernará más el curso de mis días ni en las noches de mi nostalgia reinará la tragedia laboral. ¿Curso de mis días? ¿Es que acaso no me propongo alejarme de todo devenir? ¿No me anima la ignorancia de cualquier recuerdo? Bueno, de seguro tendré que arrostrar otra tétrica esperanza, plácidas rutinas podrían de nuevo conquistarme. La vida es una trampa permanente, un afán inservible, una manía de siempre, futuro descompuesto, despótica alegría.
Ya lo saben. Si mañana o pasado mañana alguien que se parece a mí les habla en alguna parte de la muerte, no duden en ponerse a salvo: es el cadáver del tiempo tratando de cantarles a toda costa su tristeza.
miércoles, 14 de abril de 2010
TÍTULO DE LA CANCIÓN: A SAHAGÚN LO HAGO RESPETAR (paseo)
AUTOR: LUIS ALBERTO PRADO
Tema que obtuvo el Segundo Puesto en el Festival Sabanero de Acordeoneros y Compositores, "Princesa Barají", Sahagún-Córdoba, versión 2009.
Lo interpreta su propio compositor y lo acompaña en la guitarra el cantante sahagunense Yordi Torres.
Se comprueba una vez más que la música vallenata puede y debe retomar la versatilidad textual de sus orígenes y que la "amoritis crónica" que hoy por hoy monopoliza y pervierte la canción vallenata ya es tiempo de que sea parranderamente exorcizada. ¿Quién dijo que el canto vallenato con contenido poético no puede llegar a ser comercial? Las mal llamadas "canciones festivaleras", al menos aquéllas que no se hacen pensando únicamente en el concurso del momento, con tema coyuntural o por mero oportunismo, merecen volver al mundo de las grandes grabaciones. Como dice musicalmente, en ritmo de paseo, el compositor de moda Aurelio "El Yeyo" Núñez, soñar no cuesta nada. Algo hay que hacer. ¡ALGO DEBEMOS ORQUESTAR PARA QUE EL VALLENATO VUELVA A SER VALLENATO!
FBA
lunes, 12 de abril de 2010
TALENTO SAHAGUNENSE: De Sahagún (Córdoba-Colombia), el compositor Luis Alberto Prado interpreta su canción, en ritmo de merengue vallenato, UN PUEBLO QUE PIDE PAZ. Lo acampaña en la guitarra Yordi Torres, joven sahagunense que se perfila con gran futuro como cantante del género vallenato. Luis Alberto Prado ha sido ganador de casi todos los concursos de canción inédita en el marco de festivales sabaneros (Córdoba, Sucre y Bolívar), y ha resultado igualmente triunfador en festivales de Atlántico, Magdalena y La Guajira. Ha repetido primeros puestos en varias ocasiones y en la sala de su casa materna reposan más de setenta trofeos que son prueba de su exitoso recorrido por las distintas tarimas donde la música de acordeón hace la fiesta. Por su parte, Yordi Torres se encuentra trabajando en el que será su primer trabajo discográfico y varios sencillos con su melodiosa voz empiezan a escucharse en emisoras regionales. Muchos éxitos más para los dos es el deseo de este espacio en el que "vallenatear" es también importante. Ah, y gracias por complacerme con esa bella y contundente canción compadre Prado.
FBA
miércoles, 7 de abril de 2010
Luego de haber disfrutado el sábado 27 de marzo de 2010 del “Mano a Mano” musical de los compositores sahagunenses Luis Alberto Prado y Álvaro Llorente (bueno, siendo más honestos y precisos digamos, conforme al argot vallenato, que “parrandeado”, y con amanecida guitarrera a bordo), ambos precedidos por un muy buen ramillete de canciones -el primero, haciendo gala de una larga experiencia como gran triunfador en muchas tarimas vallenatas, valiéndose de una interpretación emotiva que sabe sacar partido de cantos explosivos con alto contenido social; y el segundo, aportando con buena voz el temple romántico y familiar que lo caracteriza-, aprovecho la pausa post fiesta y estos días santos para darle rienda suelta al recuerdo y, a través de éste, a la amistad. Hablaré entonces del CARÁCTER, del VALOR y de la DIGNIDAD, tres palabras que marcaron poderosamente la vida de un caribeño sui generis.
Quiero, en efecto, escribir esta vez sobre el amigo que hace tiempo se fue, hombre limpio, sin igual, militante únicamente de la vida y de los sueños. Me refiero a ALFONSO NAAR HERNÁNDEZ, quien, habiendo nacido en un pequeño pueblo del departamento de Córdoba (Purísima-Colombia), llegó a ser a mediados de la década de los noventa del pasado siglo un luchador estudiantil ejemplar y decisivo. De su pluma valiente sobreviven escritos contundentes que dio a conocer mientras libraba ardorosas y hasta solitarias batallas democráticas, académicas y pedagógicas como estudiante de Ciencias Sociales de la Universidad de Córdoba. Recuerdo ahora textos de su autoría como “Con identidad propia rompimos el cerco”, “Por qué una actitud rebelde y radical”, “Cuando la tiniebla alumbra”, “Sentimiento y reflexión es lo que somos” y, con especial afecto, su ponencia-proclama “Una terquedad para vida”, presentada en la Asamblea Regional Universitaria Costa Caribe que se llevó a cabo en Barranquilla (Atlántico-Colombia), concretamente en la antigua sede de la Universidad del Atlántico, durante los días 10, 11 y 12 de marzo de 1995. Me acuerdo que en respuesta a su ponencia -escrita en torno al espinoso tema de la organización estudiantil- escribí y presente la mía, titulada “Una verdad para el cambio”.
Bueno, son quince años que actúan de por medio, corrían otros tiempos, época de conflictiva transición, gravitábamos alrededor de entregas, declives y traiciones, la perestroika de Gorbachov imponía su desastrosa reforma y el derrumbe de muros e ideologías tildaba de anacrónicos y jurásicos a quienes osaban recorrer aún camino de utopías. Pero ahí estuvo el purisimero Alfonso Naar dando cátedra de independencia política, de carácter, de valor, de honestidad, de ética, pero sobre todo de una dignidad a prueba de todo. Si la historia de las instituciones se escribiera en función de sus cotidianas y anónimas vivencias y no de sus maquillajes formales, otra sería su suerte y, por supuesto, muy distinta la vida de la sociedad cercana a la que pertenecen. Y tratándose de centros universitarios apoyados sobre el trípode academia-investigación-extensión sí que cobra vigencia la necesidad de nutrirla con sus más dolorosas verdades. Así, por ejemplo, el Movimiento Estudiantil por la Academia, la Democracia y la Dignidad que tuvo con “El Naar” (como le decíamos) y con otros estudiantes destacados momentos de frenética inspiración -oscilantes a veces entre la desgarradora lucidez y la extravagante locura-, estaría conformando hoy el glorioso pasado de las luchas estudiantiles en Colombia, pues si la juventud universitaria de Córdoba-Argentina logró desplegar hacia el futuro su Manifiesto del 21 de junio de 1918 y, cincuenta años después, el Mayo francés hizo lo propio, no es menos cierto que la Huelga de Hambre y otras expresiones de las tareas emprendidas por la juventud universitaria de Córdoba-Colombia en mayo de 1994 logró escribir, desde una doblegada y medrosa Montería, páginas memorables que merecen rescatarse del olvido.
Un puñado de líderes estudiantiles supo y pudo en tiempos adversos, difíciles y oscuros movilizar la conciencia colectiva obteniendo reformas democráticas y luces académicas de suma importancia para el devenir de la educación pública. Contra todo pronóstico, contra la pasividad explicable del personal administrativo, contra la neutralidad inexplicable de sectores agremiados en sindicatos de trabajadores y docentes, y contra un Consejo Superior Universitario que se arrogaba el pleno ejercicio de la autonomía universitaria interpretando a su amaño la Ley 30 de 1992 (años después, cuando su poder burocrático fue desplazado abruptamente por las Autodefensas Unidas de Colombia serían los primeros en defender la elección democrática del Rector arguyendo las razones políticas y legales que ellos mismos habían arbitrariamente desconocido) el Movimiento Estudiantil por la Academia, la Democracia y la Dignidad, pensado y consumado en las riberas del río Sinú, sentó un claro precedente en el marco de una lucha por la democratización universitaria que para entonces muy pocas conquistas mostraba en el escenario nacional y que, hoy por hoy, mantiene la triste vigencia de lo que pudo haber sido y no fue. De aquellas reformas estatutarias alcanzadas al fragor de la lucha quedará a lo sumo algún encarnizado recuerdo, permaneciendo la mayor parte de las universidades públicas y privadas de Colombia sin mecanismos democráticos reales y efectivos a través de los cuales puedan sus distintos estamentos no solo elegir a las autoridades administrativas y académicas, sino también democratizar al máximo la vida universitaria.
Muchos de aquellos protagonistas ya no están y debo reconocer que me ronda ahora una prevención razonable: la democracia colombiana está tan corrompida y marcada por ribetes autoritarios y populistas que difícilmente me inclinaría porque se levanten hoy día las viejas banderas democráticas para que la venenosa señora encuentre en la universidad pública un caldo de cultivo más donde aderezar sus prácticas infames. Es una contradicción que nos toca cargar y sufrir para entender, además, que una verdadera democracia debe trascender lo electoral y apartarse de lo meramente representativo aclimatando, en cambio, procesos altruistas y de transformación profunda donde lo político y lo social se articulen en aras de que la sociedad donde la universidad ejerce su influjo sea permeada positivamente con idénticos mensajes. Con poder impregnarla al menos de uno solo de ellos sería un buen comienzo, ese ideal pasado y tan futuro de reducir ostensiblemente la brecha entre ricos y pobres, de procurar soluciones definitivas a los más urgentes problemas sociales. Para que, como poetizó alguna vez mi padre, no siga imperando el hervor individualista de los “vehículos lujosos que desbordan al peatón y fertilizan sus angustias”.
Aquellos estudiantes de Córdoba-Argentina cifraron en la juventud sus esperanzas: “… Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime… Los dolores que quedan son las libertades que faltan… La federación universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes… Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales… Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud… La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros… En adelante, sólo podrán ser maestros en la república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien… Al confesar los ideales y principios que mueven a la juventud en esta hora única de su vida… La sanción moral es nuestra. El derecho también…”. Dónde estará la nuestra, nuestra juventud incontaminada me pregunto impotente… ¿Cumpliendo acaso su destino heroico en los calabozos de twitter y de facebook? ¿Alienada y sudorosa brincando al ritmo de los disfraces postmodernos?
Mejor dejemos hasta aquí el asunto para volver al Alfonso Naar Hernández de carne y hueso, al amigo frontal que tocó varias veces mi puerta tratando de refugiarse en la soledad y el silencio de un callejón sin salida, al que gustaba de dispararme críticamente su certera moral, al que luego de beberse dos botellas de aguardiente sin pronunciar palabra y extasiado por las canciones de Leonardo Favio rompía a llorar inconsolable, igualmente abatido por el amor a Josefina, la adorable estudiante de enfermería que mojó sus labios cuando él desafiaba las postrimerías de su huelga de hambre. Calificado muchas veces de loco y portador de una fama de irrespetuoso y radical, cierto es que Alfonso Naar no transigía en materia de principios convencido como estaba de que los estudiantes debían darse su propia organización sin injerencias de ningún tipo y que la corrupción y la doble moral eran algo que debía atacar donde estuvieran. Contrario entonces a cualquier militancia política no podían faltarle enemigos de distintos bandos. De derecha y de izquierda, y más aún del despistado centro… Su paso por el Teatro Camilo Torres de la Universidad de Antioquia fue uno de los tantos episodios que protagonizó sin temblarle un dedo. Dijo por supuesto lo que no podía decirse en un templo de la izquierda, en donde fue silbado, interrumpido y por poco sacado a golpes mientras él resistía sin odios y con una sonrisa tranquila y transparente por el bien de un movimiento llamado, de verdad, a grandes cosas. El discurso de la falsa izquierda no entiende de grandezas sobrehumanas. Una organización guerrillera tampoco lo entendió cuando siendo ya Naar docente en ejercicio en tierras del departamento de Arauca-Colombia fue denunciado por juventudes comunistas que sin sopesar su pasado estudiantil lo sometieron a torturas y vejámenes durante varios días, acusado de servir a los intereses del paramilitarismo. Sus escritos lo salvaron, los que llevaba orgulloso a todos lados como norte y estandarte.
Los restos mortales de Alfonso Naar Hernández reposan en el cementerio de su pueblo natal, en Purísima-Córdoba, donde fue enterrado este hacedor de caminos días después de caer asesinado por las balas de una institucionalidad corrupta que no aceptó que “El Naar” brillara con luz propia en el colegio del municipio araucano donde desempeñó la docencia ganándose rápidamente el cariño de la gente, y donde lideró y presentó proyectos de desarrollo social para este territorio localizado en el extremo norte de la región de la Orinoquia Colombiana. Hasta donde se tuvo noticia había sido amenazado por oponerse a que los recursos obtenidos por cuenta de uno de sus proyectos se emplearan indebidamente, viéndose precisado a renunciar y a retornar a Montería, al refugio ocasional en donde siempre encontraba el afecto y la bondad de tres maravillosos familiares. Pero “El Naar” era “El Naar” y no daría tan fácilmente su brazo a torcer. Así que regresó a Arauca tras otro amor tan puro y descomunal como su terquedad para la vida. Un amor real que había encontrado para amortiguar aquel amor platónico por la inolvidable Josefina. Una carta y un poema son mi homenaje a este amigo inmortal. El poema, que lleva como título su primer apellido, aparecerá publicado en mi poemario “Cantando a Destiempo”. La carta que le escribí y le envié a su campo de batalla en mayo de 1994 mientras él descifraba para la posteridad el lenguaje de los mejores sueños la transcribo aquí, en este blog, para algún historiador, investigador o literato que se atreva alguna vez a clarificar y dignificar esta vivificante historia…
“C… Alfonso: va sin fecha y sin lugar porque cuando por fin llega el momento de testimoniar para la historia, ésta se muestra tan breve y tan concisa que solo basta una sólida referencia tratándose de hombres que más que luchar viven intensamente los distintos presentes.
Va porque sólo hoy volvió rompiendo épocas la voz de la verdad. Y va sin su carácter, sin su valor, sin su dignidad, porque usted no es un hombre de ánimos y su convicción resplandece ‘gota a gota’ por encima de las muchas palabras que diariamente envilecen la vida, como si se tratara del pesado fardo de la muerte. Y va porque estoy absolutamente seguro que si fuera cuestión de darle ánimo lo mejor que podría hacer sería procurar cualquier desánimo. Y para esto, qué mejor lugar para un poema, un poeta hondureño para estos momentos de decisión y de fortaleza…
‘A como dé lugar pudren al hombre en vida,
le dibujan a pulso
las amplias palideces de los asesinados
y le encierran en el infinito.
Por eso
he decidido dulcemente
mortalmente
construir
con todas mis canciones
un puente interminable hacia la dignidad, para que pasen,
uno por uno
los hombres humillados de la Tierra’.
Creo que este poema causa mejor el efecto que una de las muchas reflexiones de nuestro amigo Bruno. Creo que a pesar de todo la universidad se nos ha ido quedando pequeña y que ha llegado el tiempo definitivo de su revolucionaria grandeza! Cada quien en lo suyo y armado de lo suyo, y esa voluntad que nunca decae, para la que van hoy mis tenues palabras y el terco fusil de mi tenebrosa esperanza.
Apreciado C…: va mi puño dispuesto a recordarle su advertencia durante alguna ‘franca’ borrachera. Dijo que yo era el único que podía destruirlo. Pues bien, me engaño para advertirle que no lo voy a hacer y que por esta vez tiene usted la última palabra. Yo aspiro a poder divisarlo entre mis sombras como un nuevo combatiente de imposibles, breve y conciso, punzante y victorioso. Va porque hoy me muestro partidario del eterno conflicto, y porque finalmente es usted una especie sin vía de extinción”.
TIEMPO PARA RECORDAR. TIEMPO PARA MERECER. TIEMPO PARA SONREÍR.
viernes, 2 de abril de 2010

independencia gris, agónica
república de cristal,
sitios turísticos vas dejando
a medida que tus nobles batacazos
corean el himno
ondeando la bandera,
país inverosímil de
sacrosantas deudas
retorcidos derechos
señales del fracaso
dos siglos de sanguinolenta
libertad, violencia inembargable
inventario de dudosas guerras
(centralismo fatal versus
fatal federalismo)
mil días para perder las ganas
de estar en cualquier lado,
ilustración heroica que acabó
traicionada por próceres
hambrientos;
violencia centenaria de militares flujos,
recorrer tus hazañas es algo obligatorio
la historia de la patria, esa cosa
inservible que sirve para todo
cómo será tu fama que los grandes
discursos de paz
te pertenecen
sin tus actos y huellas
no tuviéramos vida
ni lugares famosos para vacacionar,
ventana y puente donde pudo Bolívar,
salvado por la Sáenz, conjurar tu
legal conspiración, peldaños del
Capitolio donde a golpes de hachuela
“El héroe de Peralonso” recibió el horror
de tu caricia, Carrera Séptima
donde ultimaste a Gaitán
vestida de infeliz rosacrucismo,
plaza de Soacha, ah, bendita plaza
pública donde Luis Carlos Galán cayó
finalmente abatido por la deuda sin fin
que le cobraste, soachuno cielo
donde a 10.400 pies de altura
volaste en pedazos el HK-1803
con 107 historias explosivas a bordo,
violencia inmarcesible, oh violencia
inmortal, Avenida Rodrigo Lara
Bonilla en honor de tu calumniado
enemigo de justicia, Frente Criminal
que convirtió tu mejor época
en mágica detonación de lo innombrable
teniente Jonás Burgos Perdomo,
tío querido, a quien diste de baja
durante una emboscada en Villarrica,
poder de tu palabra afirmativa
mostrándole a Carlos Pizarro en las
alturas que la vida se seguiría asesinando
en primavera, Puente Aéreo donde
en nombre de un país desbaratado
diste tu mozuela mano a Bernardo
Jaramillo para que nunca más sintiéramos
que veinte años no es nada ni se prendiera
democracia a fuerza de alegrías
y de frentes marchitas,
estatuas de Jaime Garzón, poste hoy
tricolor al que fue a parar su camioneta
luego de que al humor callaras
con psicótica risa…
bicentenario audaz, celebrantes
de sucios retrovisores
no sé qué festejáis si hasta Gardel
cada día canta mejor gracias
a tu purpurina gloria;
violencia centenaria
independencia gris
agónica república de cristal,
historia de Colombia que dispara
jubilosas auroras germinando
desastres inconclusos en surcos
de tranquilas desazones,
¡me aparto de tu inocencia derramada
la horrible luz de tu incesante noche!
lunes, 22 de marzo de 2010
La poética: ya entró en proceso de impresión mi poemario “CANTANDO A DESTIEMPO”, con prólogo del escritor monteriano José Luis Garcés González, portada e ilustraciones internas del pintor y poeta Enán Burgos Arango. Una vez concluyan los trabajos de diseño, diagramación y revisión estará, pues, listo para ser impreso. La meta: el 23 de abril de 2010 -si no se presenta algún contratiempo- debe quedar publicado. El lanzamiento se hará posteriormente en la ciudad de Montería (Córdoba-Colombia). Venta y distribución a cargo del autor. Las personas que no residan en Montería y estén interesadas en adquirirlo, podrán hacerlo consignando previamente el valor del libro (que tendrá un precio módico) y del envío. Se enviará a cualquier parte del país (Colombia) donde haya servicio de mensajería. Cualquier información adicional, la atenderé con gusto a través de correo electrónico (sinumania@hotmail.com). Pedidos y demás datos se manejarán por esta misma vía.
La musical: como muchos saben, el 18 de marzo de 2010 salió al mercado el trabajo discográfico de Poncho Zuleta y Cocha Molina titulado “EL NOBEL DEL AMOR”. De nuevo, una canción del afamado compositor sanjuanero Aurelio “El Yeyo” Núñez presta su título al disco compacto. Merecido, sin duda. Luego de escuchar varias veces cada uno de los 15 temas, la impresión que me queda es positiva. Un repertorio variado, con contenido equilibrado y una buena dosis de notas vallenatas. Canciones que a mi juicio “se salvan”: La gitana, Corazón alegre, La espumita, Devuélveme el alma, La indocumentada, Nunca te olvidaré, El nobel del amor, Amor a 7 mares, Llamándote, La culebra e Imelda. Hasta ahí. “Descabezo” a: Señor taxista, La campana, Estoy zafao y Esto se va a terminar. Ojo: aquellos personajes delicados y susceptibles que se resienten y que, queriendo tapar el sol con las manos, me acusan de ser autor de falacias, tengan en cuenta que se trata de UNA APRECIACIÓN PERSONAL. Nunca he hecho ni haré alarde de verdades absolutas. Eso sí, ejercer la crítica es para mí el resultado de una profunda convicción, y lo hago sobre la base de informaciones y percepciones sopesadas, sin temor alguno y listo siempre para el debate abierto y con altura. Así pues, ni un paso atrás, sigo en lo mío, con serenidad y contundencia.
Ignoro cuántas (más de 100 según leí a finales de 2009 en una web vallenata) y qué canciones de mejor factura no hayan calificado esta vez para hacer parte del disco de la voz más prestigiosa de la dinastía Zuleta, pero, por lo menos, se nota que las escogidas no lo deslucen, no muestran a Poncho cantando pendejadas o creyéndose (como otros) un jovencito bastante distanciado de su actual contexto. Se nota que en la selección primó el estilo, hubo preocupación por la parte textual de las canciones, fue importante la definición del ritmo y su engranaje con lo clásico y tradicional, siendo asimismo la diversidad rítmica (paseo, paseo rápido, merengue, cumbia, paseaíto y criolla) otro de sus fuertes. Objetaría sí la cortedad de algunos temas (Esto se va a terminar es ejemplo de ello), las repeticiones de algunas letras (más orientadas según parece a completar y a pegar) y lo que ha sido una constante en mis análisis: vuelve y juega el amor como único o mayoritario tema, como si la música vallenata estuviera condenada al criterio comercial errado de girar y girar alrededor de lo mismo. Aquí le falla Poncho a sus auténticos seguidores. Qué bueno sería que a estas alturas de su exitosa carrera se le diera por reivindicar aquellos inicios donde irradiaba también lo telúrico, la naturaleza, la amistad, la correría o el reino animal en relación con el discurrir del hombre, y, por supuesto, algo de la mejor lírica que coronó después, con sentida poesía, el despertar del género vallenato. Habrá que esperar para ver quién se atreve a ponerle el cascabel al gato, no mediante grabaciones o ediciones “especiales” sino pensando en darle a “lo comercial” un viraje consistente con el fin de que la tan nombrada universalización del vallenato, en consonancia con los premios Grammy, no actúe en contra de la tradición y de su proyección posible y deseable.
No obstante, cabe destacar que el tema del amor viene en este trabajo discográfico matizado por lo festivo, lo alegre, lo jacarandoso y lo parrandero (Corazón alegre, La espumita, La indocumentada y La culebra); la mujer es homenajeada incluso con nombre propio, como en los viejos tiempos (Imelda) o en ritmo de cumbia con cuerpo y alma de gitana a su servicio (La gitana). El paseo en tono menor de Ismael Rudas (Imelda) sirve para olvidar a esa mujer abstracta, etérea, indeterminada y bobalicona que tantas baboserías recibe de compositores imbécilmente enamorados. Me place sobremanera encontrar a un Wilfran Castillo y a un Tico Mercado con sabor vallenato, menos romanticones, un par de paseos que, sin llegar a ser literariamente sobresalientes, enriquecen rítmica y melódicamente el color vallenato de esta producción.
En cuanto al amigo Omar Geles, no puedo menos que reiterar lo que he escrito en anteriores ocasiones. Cuando se propone componer en serio, tal como lo hace para los concursos festivaleros de canción inédita, es otro Omar Geles el que entra en escena, muy distinto del hacedor de trucos y trapisondas mercantiles que está de moda. Conocedor de su prodigioso talento, la crítica que me ha merecido no busca otra cosa que rescatarlo del maremágnum y de la mediocridad por donde circula hoy día una música que busca consolidarse y extenderse falsa y destructivamente en nombre del vallenato. Admirador suyo y confeso gozador de inolvidables y bellas canciones de su autoría -especialmente interpretadas la mayor parte de ellas por Alex Manga-, lo defendí cuando se me tildó de gustarme, por lo mismo, el vallenato llorón. “Lo que pasa es que Omar Geles sabe llorar” fue mi lacónica y salvadora respuesta. Años después y pese a que los otros protagonistas de esta anécdota (una pareja de amigos) aún se ríen de mi desesperada ocurrencia, debo decir sin rodeos que el tono romántico de Omar Geles difiere sustancialmente, sobre todo en el aspecto melódico, del lagrimeo propio de la balada que se acompaña con acordeón. Al amor y a todas sus posibilidades claro que le podemos cantar, pero hay que hacerlo sin cursilerías, sin embelecos, sin lugares comunes, sin ritmitos estériles, sin melosidades y sin machismos. Con inteligencia. Con sensibilidad. Con fantasía. Con imaginación. Con buenos versos. Amor a 7 mares forma parte del repertorio de este artista que obedece a su polifacética magia vallenata.
Ahora bien, de las canciones que “descabezo” me limito a manifestar lo siguiente: Señor taxista, de Poncho Cotes Jr. (compositor que sigo y respeto), cuenta con una riqueza armónica y una textura vallenata merecedoras de una mejor historia. El elemento del taxista suena rebuscado, anacrónico y carente de belleza. Lamento también lo de Lucho Alonso, su canción Esto se va a terminar está muy lejos de la calidad de Indiferencia o de La moza. Fabián Corrales y su Estoy zafao no es más que la fabricación (entiendo que fue el productor general del CD, por lo que difícilmente se quedaría por fuera) de otra canción del mismo corte, basada en expresiones coloquiales o en refranes. La campana es para mí el bache de esta producción musical, y no me extrañaría que se convierta, tal como funcionan hoy las cosas en el mercado y en la difusión de “lo vallenato” -sobre todo después de conocer el alocado éxito de La aplanadora-, en el tema más sonado. Gracias a su capacidad interpretativa logra Poncho salvarse de quedar deslucido. Sin duda alguna, sus recursos vocales le permiten librarse de un justo señalamiento: casi queda en ridículo. No pretendo juzgar las calidades musicales de su compositor, el Primer Rey de la Piqueria en el Festival Vallenato, Andrés Beleño Pava; una sola canción, hecha supongo por mero divertimiento, no alcanza para tal cosa. Además, si ésa era la intención logra claramente su cometido sirviéndose de un montaje adecuado que la vuelve rítmica y pegajosa. Pero en últimas su ingenioso tan, tan, tan, tan no deja de parecerme un peligroso parapeto, con publicidad incluida para las sillas rimax. ¿Se habrá alguien lucrado de esto?
En suma: hay buenas canciones, buenos arreglos, contenido y toque vallenatos, alma sabanera y una tesitura vocal agradable. En lo personal me quedo con Corazón alegre (como anillo al dedo para Poncho Zuleta), Devuélveme el alma, La espumita, El nobel del amor y Llamándote. El nobel del amor, quitándole el fantasma que aparece en la segunda parte, es una canción afortunada y comprueba una vez más que la riqueza musical de Aurelio Núñez es ante todo melódica. Sus canciones son por lo general románticas y cuentan también con letras relativamente novedosas que parecieran compartir el mismo molde pero que en realidad, por obra de un compositor cuidadoso, creativo y experimentado, logran sutilmente diferenciarse. No hay que olvidar que se trata del autor de una de las canciones más hermosas de la música vallenata: Mi última voluntad, grabada e interpretada por el cantautor Fabián Corrales. Por último, el tema Llamándote, cuyo ritmo original es de criolla (no de bolero), cuenta con la particularidad de incorporar en su letra un alto sentido poético, apartándose así de “vallenatizar” canciones quizá sentimentalmente más conocidas pero menos ricas en lo textual. Su compositor, Alexis Brau, pianista puertorriqueño fallecido el 12 de febrero de 2006 a la edad de 84 años, alternó la música con sus actividades como empresario de la industria de la construcción, dejando de componer en 1975 como consecuencia de que se fueron muriendo sus amigos y compañeros de andanzas artísticas, habiendo escrito hasta ese año un total de 180 canciones.
Pues bien, me temo que no arriesgan mucho Tomás Alfonso "Poncho" Zuleta y Gonzalo Arturo "El Cocha" Molina en materia de canciones nuevas (se quedan cortos en cuanto a compositores de talla que aún componen, y de la nueva generación los que no han sido contaminados por el descalabro mediático vuelven a ser desplazados por cuatro o cinco que siempre figuran) pero obtienen en conjunto un buen trabajo discográfico que sirve para amenizar un inagotable sábado de parranda. Esperemos que las presentaciones en vivo no nos defrauden ni se limiten a las dos o tres que se quieren promover. Acabo de ver una de La campana, en pleno lanzamiento del disco en Valledupar, que me pone seriamente a dudar.
Cordial saludo,
FBA
domingo, 7 de marzo de 2010
LOS JUSTOS (Jorge Luis Borges)
Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
QUE DIOS NOS LIBRE DE LOS COMERCIANTES… (Nicanor Parra)
Que Dios nos libre de los comerciantes
sólo buscan el lucro personal
que nos libre de Romeo y Julieta
sólo buscan la dicha personal
líbrenos de poetas y prosistas
que sólo buscan fama personal
líbrenos de los Héroes de Iquique
líbrenos de los Padres de la Patria
no queremos estatuas personales
si todavía tiene poder el Señor
que nos libre de todos esos demonios
y que también nos libre de nosotros mismos
en cada uno de nosotros hay
una alimaña que nos chupa la médula
un comerciante ávido de lucro
un Romeo demente que sólo sueña con poseer a Julieta
un héroe teatral
en convivencia con su propia estatua
Dios nos libre de todos estos demonios
si todavía sigue siendo Dios.
SOLO (Oliverio Girondo)
Solo,
con mi esqueleto,
mi sombra,
mis arterias,
como un sapo en su cueva,
asomado al verano,
entre miles de insectos
que saltan,
retroceden,
se atropellan,
fallecen;
en una delirante actividad sin rumbo,
inútil,
arbitraria,
febril,
idéntica a la fiebre
que sufren las ciudades.
Solo,
con la ventana
abierta a las estrellas,
entre árboles y muebles que ignoran mi existencia,
sin deseos de irme,
ni ganas de quedarme
a vivir otras noches,
aquí,
o en otra parte,
con el mismo esqueleto,
y las mismas arterias,
como un sapo en su cueva
circundado de insectos.
EL JUEGO EN QUE ANDAMOS (Juan Gelman)
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.
CUATRO POEMAS MARAVILLOSOS como para pensar en el rumbo de nuestra aturdida patria colombiana. Sin creer mucho en las prácticas electorales de este querido país, aspiremos a que el domingo 14 de marzo de 2010 las elecciones parlamentarias sirvan para que los doscientos años de Independencia violenta y servil, y los últimos ocho años de patológica estupidez empiecen, de verdad, a ser cosa del pasado. Es el momento quizá de pretender nuevos y distintos horizontes. De respirar otros vientos. De sintonizarnos con el despertar de nuestra América. Pensemos, al menos, en la necesidad de que el aspecto social prevalezca sobre los intereses de una oligarquía económica que a punta de capitalismo salvaje ha logrado en los últimos tiempos afianzar su aparato opresor.
Sintámonos, pues, como Borges, parte indisoluble de ese colectivo ignorado capaz de salvar el mundo. Entendamos con Gelman que nos estamos jugando la muerte. Aprendamos con Girondo el significado de una soledad abierta a las estrellas. Pero sobre todo, digamos como en la “Antipoesía” de Nicanor Parra que Dios nos libre de todos esos politicastros que abundan en Colombia, comerciantes de la peor ralea, promeseros sin escrúpulos que operan la lógica de la relación costo-beneficio para lucrarse infinitamente so pretexto de cumplir vuestros sueños.
Región Caribe. Suena bien. El punto es: ¿con los mismos personajes oportunistas y tramposos de siempre? La lucha de Orlando Fals Borda merece auténticos exponentes de cambio político y social…
Gracias al anónimo colaborador por nutrir este blog con versos argentinos y chilenos de profunda valoración humana.
Fuerte abrazo,
FBA
martes, 2 de marzo de 2010
Con nota y prefacio de su autoría, publica Enán Burgos Arango su traducción del poema de Mallarmé "UN GOLPE DE DADOS JAMÁS ABOLIRÁ EL AZAR".
Y de su cosecha personal, "PUBIS INSULAR", dedicado a "CO"...
Enlaces:
UN GOLPE DE DADOS JAMAS ABOLIRA EL AZAR
PUBIS INSULAR
FBA
