domingo, 18 de diciembre de 2011
fba
lunes, 21 de noviembre de 2011
AJUSTE DE CUENTAS
Los poetas de ahora gustan de fachendear en
festivales
Inofensivos y radiantes, leen los mismos
enredados poemas a cambio de
mantener su pico en flor
luciendo en el
escenario
Mientras más herméticos y oscuros
más se cotizan en la humareda
cultural
Cuentan, por supuesto
con una hoja de vida impresionante,
se han pasado la vida eyaculando arte
a diestro y siniestro, ganando concursos
y viviendo cómodamente del erario
Poeta festivalero que se respete
sabe cómo engrasar la cucaña
por la que sus amigos lo trepan
sirviéndole de jurados
Por lo visto hay más premios que poetas
aunque la plaga de poetas es tal que
ya existen insecticidas humanos
para matar insoportables versos
A veces se les cuela en la fiesta
un poeta sin brillo, callado, algo fuera
de lo común y procedente de la grotesca
vida cotidiana,
que opta por la claridad y la precisión
marinando con extraña música aspectos
sociales y políticos,
entonces se ponen todos de acuerdo
y dicen para justificar el error y los excesivos
aplausos que si no fuera
por esto y aquello
esos poemas malhadados serían panfletarios
Lo peor ocurre cuando los organizadores
del hervidero poético
distribuyen el infaltable elenco
al servicio de popularizar la poesía a como
dé lugar
Poesía a la brava, poesía para dispararle
linduras y alumbramientos
a desprevenidos transeúntes
poesía en parques, plazas, centros de rehabilitación
cárceles, escuelas, bibliotecas, ancianatos
calles céntricas y barrios olvidados
poesía revolucionaria y exótica
a flor armada y repleta de femenino
tono
Aquí es cuando el poeta anormal que
poco habla o se sabe más muerto que un vivo,
se ve en aprietos para encontrar entre
su montaña de tormentos y fracasos
mensajes positivos con los cuales paliar
la cruda realidad de la existencia
Los poetas de ahora gustan de farolear
en festivales,
y si no que lo diga éste que aquí les habla
autor de estas prosaicas luces
emanadas sin miramientos
de la más tenebrosa inconveniencia
domingo, 30 de octubre de 2011
ELECCIONES…
Cuando el carnaval electoral, pletórico de mefíticos olores, hace otra vez de las suyas, no es dable hacer otra cosa que, desde la valla del aburrimiento, rogar (sabrá Dios a quién) para que esta cultura voraz y patológica de hacer política en Colombia termine, de verdad, algún día. Y digo de verdad porque el colmo de nuestras ardentías ilusorias osa presentarse, en la mayoría de los casos, de la mano del cambio, del progreso, de la anticorrupción. De ahí que este culto a la hipocresía no llame ya tampoco la atención, lo que actúa en detrimento de algunos pocos bienintencionados que, a la postre, son metidos por el pueblo en el mismo costal sucio donde la desidia de la masa electoral acaba sucumbiendo inexplicablemente a la lógica del voto putrefacto. Las coaliciones de partidos y candidatos que cacarean vientos de renovación darían para escribir toda una novela estoica y panfletaria.
Es entonces cuando, con una máscara menos nociva pero quizá igualmente perversa, volvemos a decir: este país no resiste más embelecos. Y sin embargo, continuamos acumulando desengaños sin plantearnos jamás, en serio, la forma de acabarlos. Nos sigue interesando este sainete de legalidad y democracia que tanto mal ha causado durante dos siglos de estiércol republicano. Más de dos milenios teorizándose acerca del derecho y la moral para que el democratismo imperante se vuelva cada vez más excluyente, oprobioso y criminal. Surgen, no obstante, nerviosos interrogantes. ¿Quién es el que realmente brujulea en la política criolla? ¿El politicastro de profesión por todos ampliamente conocido o el que, a sabiendas de la calaña de ese falso sujeto, se entrega por completo a acrecentar el vilipendio de su poder?
No quiero hacer juicios de valor en torno a una problemática sumamente compleja, merecedora de análisis con más largo aliento. Más bien, desde el arte, desde la poesía, compartir en un día como hoy, donde todo y nada es lo mismo, algo que en Cantando a Destiempo, poemario de mi autoría publicado en 2010, quedó escrito para fortuna y desdicha de su creador.
POLITIQUERO
Me refiero a un politiquero que sí cumple
sus promesas de campaña
que cuando dice puente hace el puente
y si le gritan agua como sea trae el chorro
alcantarillado, y se acaba la hedentina
luz, y hasta Dios se muestra sorprendido
trabajo, y no se toleran vagos en las casas
educación, y abarrota de sillas las escuelas
vivienda, y casi lloran las nostalgias de los puentes
salud, y nadie más se muere en las urgencias
justicia, y a cada quien le da su merecido
Este politiquero
no tiene ningún bache en su carrera
sabe de todo y bebe café a montones
en diferentes partes mientras habla,
su lógica es de un timbre milagroso
y su ética un tesoro contundente:
robar pero también hacer
la corrupción es un mal inevitable
Me refiero a un politiquero bondadoso
que alardea en lo ingrato de la vida
pero en los días de impuras elecciones
se viste con demócrata ignorancia
y sale a votar por el politiquero malo
en cuyas emanaciones
festeja agradecido ninguna solución
a su miseria
FBA
jueves, 13 de octubre de 2011
domingo, 18 de septiembre de 2011
CUMPLES AÑOS K y quisiera de verdad
Alegrarme
Darte besos y abrazos como cuando
Jugamos a no morirnos el uno sin el otro
Cuando con notable picardía
Te hago reír sin que sepamos cómo
Con una gracia bendita
Que no tiene normalmente este poeta
Tu poeta angustiado y medio loco
Que hoy te comprará una torta, te llevará
A cenar, se negará de nuevo a enamorar
Con flores, prometerá el helado que todavía
Te debe, se dormirá en su hamaca sabiéndote
Tan cerca, tan dentro, tan
Posible, te meterá en su miedo como luna
Prohibida, como canto de pueblo
Cual infancia lejana que otra vez
Agoniza
Cumples años K y quisiera de verdad
Entristecerme
Darte brega y cansancio como cuando
Jugamos a no morirnos el uno con el otro
Cuando con noctámbula poesía
Te hago llorar al precisarlo todo
Con ese amargo encanto
Que normalmente distingue a este poeta
Tu poeta angustiado y medio loco
Que hoy, por el contrario,
Protestará contigo por tanto
Tiempo injusto, por tanta
Cruda historia que pasa y nos olvida
Celebrará a tu lado
La dulce coincidencia
Este amor a destiempo
El extraño milagro
De odiarnos y querernos
De amarnos sin remedio
Este poeta aplaudido y letal y cantador
Tu poeta aguerrido que es capaz de olvidarte
Incapaz de perderte
Tu poeta K, el único que soy
miércoles, 14 de septiembre de 2011
TRES PILDORITAS VALLENATAS:
LA PRIMERA, algo que dejé publicado como comentario en un muro de Facebook y que estimo conducente repicar: “... Lo más doloroso de todo esto es que quienes se precian a boca llena de defender la música vallenata (me refiero en especial a cantantes de larga data aún vigentes, pues de los nuevos cualquier bodrio es esperable) han optado por menoscabar también la grabación 'comercial' con aplanadoras y otros truquitos ridículos e infamantes. La gran ausente es, por supuesto, la poesía, una poesía que, en mi modesta opinión, puede y debe ir más lejos de lo que el lirismo romántico y paisajístico tan sabiamente conquistó hace unas décadas con gran acierto rítmico y melódico. Siento, además –y lo escribo con franco respeto–, que artistas que han sido grandes y que se han sostenido pese a tanta descomposición y embustería (aunque sea solo en parte o en algo de lo que fueron), deberían, en su madurez musical, ser coherentes y aprovechar el decurso privilegiado de los años para incorporar canciones alternativas, profundas y asombrosamente vitales, como también dignas de su actual contexto. No hay cosa que me produzca más tristeza y aversión que escucharlos interpretando temas repletos de esas letricas posmodernas, falsamente sentimentales, supuestamente urbanas y juveniles, rayanas con la oquedad y la estupidez, con las cuales los compositores oportunistas y exitosos del momento ofenden la inteligencia y la capacidad popular de nuestra música. Resistir, indagar, denunciar, edificar y defender un único y sólido discurso, sumar voces incontaminadas, replantear la parranda, son solo estelas de un camino tortuoso que al final abrigará, con la multiplicidad de su canto, a ese hombre nuevo y de siempre, luchador de tantas y utópicas pasiones, venero de mejores días…”.
LA SEGUNDA, otro comentario que hiciera a lo publicado por un buen amigo valduparense en el mismo medio: “Calixto Ochoa será el homenajeado en el Festival de la Leyenda Vallenata 2012; me imagino a toda la parafernalia de compinches y traficantes –que fungen de compositores festivaleros– urdiendo desde ya versos y melodías oportunistas, coyunturales, con los cuales seguir posando de ‘vallenatos’, engañando y causándole también mucho daño al género musical que, pese a tanta porquería, aún nos alienta. Deberían prohibir en las canciones inéditas que asuman como tema el tema del Festival. Llenar de embelecos y de hipocresías el concurso de canción vallenata inédita no es lo que se merece el maestro Calixto. Pero en el Valle ya sabemos cómo operan las cosas. Dizque jurados idóneos e imparciales para seleccionar canciones… ¡MAMOLA! Siquiera que en el Sinú no se orquestan festivales de este tipo. Nos salvamos así de personajes metecos y embusteros como los que sabemos, quienes no dudarían en venir a nuestra tierra, por el ‘jugoso’ premio, a darnos lecciones musicales de SINUANIDAD. Todo eso se puede resumir en una sola palabra tan amada por un gran número de colombianos: corrupción. Que se acaben los premios para ver si se acaban también estas prácticas infames que asesinan por igual el folclor”.
LA TERCERA: NO ME COMPARES CON NADIE, de Silvestre Dangond y Juancho de la Espriella (2011). Una primera y rápida barrida no dejó satisfecho a este criticador. Intenté entonces parrandearlo el pasado fin de semana al calor de unas cuantas cervezas y departiendo con un viejo amigo procedente de tierra “cuyabra”, y la verdad, no pasó tampoco esta imprescindible prueba. La cosita (de Rolando Ochoa, con mezcla de sabor sabanero y tic al estilo de me gusta, me gusta), La grabadora (de Náfer Durán; pieza, sin duda, gomosa y de gusto clásico que hace recordar grabaciones del pasado, en especial cuando, presumo que con toda intención, aumenta su velocidad a medida que avanza en calor), La gringa y Mi defensor (de Dagoberto Osorio, demostrando una vez más cómo lo espiritual no es incompatible con la salvaguarda de esencias) son los únicos temas que, en mi opinión, parecen chapotear. Me temo que sí hay que comparar este trabajo discográfico con anteriores frutos del “silvestrismo”, y aún más, con la urgente tarea de no dejar sucumbir esta música vernácula. No basta con rescatar la nota vallenata o declararse partidario del vallenato “clásico”. De un artista que pretende diferenciarse del resto y asumir la vanguardia del “auténtico” vallenato (del tradicional, pero quisiera yo también del posible, de ése que no obedece al amor como único tema del canto, de ése que bien puede textualmente “evolucionar” hacia horizontes poéticos de mayor alcance) se espera mucho más que seguir con la fórmula Wilfran Castillo-Omar Geles-Tico Mercado-Fabián Corrales-Aurelio Núñez llenando de limo sentimental el cauce otrora límpido y polifacético de este malogrado “folclor”. No incluyo a Enrique “Curry” Carrascal en dicha fórmula porque guardo todavía la esperanza de que este buen compositor sanjuanero aproveche su ventana comercial y nos regale canciones de mejor factura que Esa mujer. De que las tiene las tiene, aunque no sea, claro está, culpa suya que se demande de él únicamente la vena romántica –que empieza a tener un peligroso tufillo de fábrica– para conformar la elite de los compositores “exitosos” y adinerados modelo siglo XXI.
¡Qué vaina con esta moda de gemidos y de ridiculeces, de ingenuos y patológicos romances, culto ruin y despreciable a lo efímero, esta posmodernidad que llena de fimo (bueno, digámoslo esta vez sin eufemismos: de mierda) todo lo que alguna vez tuvo importancia, valor y trascendencia! Y reconozco que sería demasiado pedirles a creadores de valía que renuncien a la fama y a la tentación de lucrosos ingresos solo por utopía y dignidad. Pero, ¿no debe acaso un verdadero artista preservarse de todo asomo de mediocridad?, ¿no está acaso el compromiso con la creación artística por encima de realidades de ínfimo orden? Admito que un compositor pueda desligarse de su historia personal para ampliar su repertorio y, por ende, satisfacer experiencias ajenas. Con todo, ¿siempre en torno al mismo tema?; ¿siempre el mismo hombre pendejo, arrogante, sensiblero, machista o tontarrón?; ¿siempre el mismo tu loco soy yo, loco, loco, loco hasta el colmo de la ignorancia, muriéndose de amor por ella, sí, por ella, la misma ingrata de siempre, la pobre y abstracta hembra que lleva vengativamente del bulto, la mojigata cuyos besos no tendrán jamás mejor destinatario que el pelotudo que sabemos? El sello personal es, a mi juicio, innegociable. Un compositor de verdad no se doblega por conveniencia ante patrones vacuos y facilistas que rinden culto a la imbecilidad del consumo. ¡Así de cruda es la cosa!
Volveré a creer en Silvestre Dangond cuando se decida a abrir de verdad (repito, DE VERDAD) el abanico musical vallenato con obras de nuevos compositores que transitan caminos diferentes y dan ejemplos loables contrarios al síndrome comercial en boga (no doy nombres para evitar ser repetitivo), de compositores veteranos y líricos incluso, siempre y cuando no se reduzcan éstos a las mismas temáticas y moldes de antaño con respecto a los cuales ya legaron obras de calidad insuperable. Algo de esto último pasa con Por Dios que sí de Rafael Manjarrez. Se trata, además, de una canción de difícil comprensión, desenredar su trama no resulta accesible ni siquiera sabiendo que alude o está ideada en función de la inolvidable Ésta es mi historia de Roberto Calderón, que grabaran con mucho éxito Los Hermanos Zuleta en el álbum 039 (1984). Me hace recordar lo que me dijo el buen amigo y compositor sahagunense Jaider Juris un día de festival refiriéndose a las composiciones de un consuetudinario rival nuestro que goza del beneficio de una de las tantas roscas sabaneras: hay que meterse en un cuarto oscuro para revelarlas y entonces sí procurar entenderlas. No es el caso de Rafa Manjarrez por supuesto, compositor que goza de meritorio reconocimiento. Pero un bache es un bache, y debo confesar que luego de escuchar varias veces esta parte dos del cuento matrimonial con triángulo amoroso, iglesia y misa incluidas aún no logro dilucidar, más allá de un pálido y viejo mensaje, esta nueva y rebuscada historia en versión del excelso cantante urumitero que es, sin lugar a dudas, Silvestre Dangond Corrales.
Lo he escrito ya mil veces pero no me cansaré, esto sí, de repetirlo: No es con reencauches; no es con los dilemas sentimentales de Alberto Mercado; no es con un Fabián Corrales reiterativo y acomodado a las exigencias de la industria del disco (por cierto, qué distinto es el Corrales de No te escondas de mí, tema que hace parte del álbum Lo que tú necesitas, 2011, de Jorge Celedón, lo que me lleva a pensar que si intérpretes y compositores se lo proponen la vida comercial del vallenato sería real y hasta radicalmente distinta); no es con el azucarado y empedernido enamoramiento de Wilfran Castillo, no es con el consabido jugueteo de un Omar Geles agomelado como va a lograr Silvestre Dangond escribir su nombre en la historia no deleznable de la música vallenata. ¿Cantos llamados a perdurar? Iba por buen camino, pero No me compares con nadie conlleva un lamentable retroceso. Un amor genial de Richard Daza no pasa de ser una bonita melodía, mientras El gavilán, cuyo autor es el propio Silvestre, desdice mucho de lo logrado en Muchachita bonita, también de su autoría, notándose otra vez en el Silvestre compositor la intención de emular la magia irremplazable del cantautor Diomedes Díaz Maestre.
Ya estoy por creer que es preferible un vallenato instrumental, sin letras, a seguir soportando tanta bobería junta. La saturación monotemática del amor insípido y mentiroso empieza a socavar mi aguerrida alma vallenata. No me extrañaría verme pronto buscando refugio en otros géneros musicales que marcaron igualmente mis años de mocedad. Quizá con menos intensidad pero –admitiendo ya la derrota de mi pertinaz creencia– con más (y mejores) posibilidades existenciales y poéticas.
Saludo cordial,
martes, 23 de agosto de 2011
PLENA DEMOCRATIZACIÓN DE LA POESÍA…
Sus poetas se jactan de invocarla:
sudan recitaciones en mercados públicos
despliegan delicados aromas sobre
lugares sucios y malolientes,
avivándose recíprocos se congelan
de simple amor
en medio del impenetrable
calor del mar Caribe,
creyéndose potables pregonan la
cómoda consigna, nos hablan de derechos
de un venero feliz que pertenece
a todos.
¿Su público? Debo intranquilizarme
para decir que merece mi apático
respeto. Yo, al menos, no impongo mi
diablura en beneficio de nadie, mucho menos
pretendo globalizarla para que sirva
de bonachón ejemplo.
¿Quién les dijo a estos poetas bohemios y
solidarios,
demócratas de quién sabe qué estólida
arrogancia,
que la poesía es objeto de obligado consumo,
o que tiene un poder sobrenatural
para salvarnos a todos de la dulce crisis?
¿De cuándo acá la idea de
embutirle poesía a cuanto desprevenido
habitante se atraviese?,
¿qué es esta cosa absurda de
predicarla hasta el súmmum,
convirtiendo sus inevitables
sinsabores
en movimiento poético mundial?
Poesía, dura y terca poesía
palpo su oscuridad alejándome
de lujos y talleres
de oficiales ternezas y presumidos burdeles
me aparto contrahecho
su soledad la asumo a salvo
de aplausos académicos, me estremezco en
sus antros, territorios, premisas
tertulia de fracasos, carencias
rutinarias
de imposible verdad.
A lo sumo, si
queremos socializarla pongámosle fusiles en lugar
de palabras debiluchas,
o para evitar
el panfleto, digamos que palabras
con sonido sutil,
despojémosla también de intrincadas relaciones
y de las contrarias claridades que
afectan por igual su militancia,
sintamos su útil perplejidad
capaz sin duda de derrumbar
silencios.
Plena democratización de la poesía
que tiene a la poesía
al borde de un patatús
emocional.
FBA – Derechos Reservados
lunes, 1 de agosto de 2011
fba
MUCHAS LUCES
Muchos sueños
Mucha elevación
Excesiva bohemia
Excesivo deleite
Excesiva emoción
Necesitamos todo lo contrario:
Permanecer en la tierra
Habitarla sin treguas
Transformarla sin cielos
Urge entre desventuras
No aplaudirnos el grito
No cantarnos el miedo
No apagarnos la muerte
Necesitamos decisivamente
Embriagarnos con la sola
Maldad, reemplazando el
Desorbitado amor
Por la inofensiva opacidad
Del desquerer
FBA
sábado, 16 de julio de 2011
Para que la visiten y la aprecien como se merece.
Enlace: http://pleamareditorial.free.fr/salahstetie.html
He estado bastante ocupado, de viaje en viaje, tras un asunto académico. Ya llegará la hora de normalizar la publicación de las entradas acostumbradas en ESCONCES Y DESTIEMPOS.
Saludo cordial,
FBA