Hola, buena noche, regresando por fin, luego de cinco meses de ausencia, a esta entrañable casa de rincones y destiempos.
¿Hay alguien todavía por aquí, atrapado quizá en alguna de sus herméticas ventanas cuando emprendió la huida?
Retomaré próximamente las publicaciones, empezando con un escrito del poeta y pintor Enán Burgos Arango, en el que recuerda un par de andanzas al lado del poeta Raúl Gómez Jattin. Distanciados y enemistados años después, queda todavía mucha tela que cortar, mucho por decir. Pero es, sin duda, un buen testimonio literario. Como para atreverse a ir más allá del mito y de la "fama".
Bien, no es más por el momento. Solo para saludar y contarles también (¿a quién?, ¿a quiénes?, ¿para qué?) que en pocos días estaré terminando mi quinto libro inédito: "Prosas para romper la felicidad". Ya hablaré de este nuevo desperdicio poético.
FBA
domingo, 26 de julio de 2015
martes, 10 de febrero de 2015
OBRAS... OBRAS... OBRAS de FBA...
PUBLICADAS:
1. Poemas de Antesala
(poemario, 1991).
2. La luz brilla en las
espinas (poemario póstumo de Enán Burgos Perdomo, capítulo Los predios
de mi sangre, diciembre de 1991).
3. Cuando la muerte ama
(libro de cuentos, enero de 2000).
4. Un imposible viaje
(poemario, junio de 2002). Un imposible viaje (fragmentos) se imprimió
en Montpellier-Francia en octubre de 2002 por Pleamar Ediciones.
5. Cantando a Destiempo
(poemario, junio de 2010, Pleamar Ediciones).
INÉDITAS (terminadas):
1. Preces del olvido
(poemario, 2012)
2. Llorar contigo
(poemario, 2013)
3. En libación solitaria… (poemario,
2014)
4. Sobre mojado (poemario, 2014-2015)
Libros en
preparación:
1. Santo remedio (libro de cuentos)
2. La pequeña vida (novela)
3. Prosas para romper la felicidad (poema en
prosa)
Otros proyectos: FBA Atípico-El Cantor del Destiempo (CD con canciones de su
autoría); versiones digitales (virtuales) de libros ya publicados (revisados). Libros
electrónicos de todas las obras, publicadas e inéditas (AMAZON).
Creador, además, del proyecto cultural CANTOS Y
VERSOS DEL DESTIEMPO, mediante el cual, en asocio del músico y declamador
Daudet Salgado Brun, escenifica una propuesta basada exclusivamente en poemas y
canciones de su autoría.
Información para contactos:
Celular: 3007863950 – 3106570669
OBRAS... OBRAS... OBRAS de FBA…
Desde el Sinú-Colombia, a orillas de un río ávido y
militante.
Saludo cordial,
FBA
miércoles, 17 de diciembre de 2014
EXCUSEN que me pierda tanto de mi propio blog. Espero que sus pocos e invisibles lectores no hayan tirado la toalla durante este tiempo de inevitable ausencia. Así que por aquí vuelvo y prosigo, divulgando exclusivamente asuntos de mi autoría.
En esta oportunidad, un fragmento de la presentación en tarima de mi obra musical POR QUÉ TE QUIERO TANTO, en el Festival Nacional del Bullerengue 2014 de Puerto Escondido-Córdoba, por el Grupo Cultural Casabe de Oro de Ciénaga de Oro-Córdoba (Colombia). A su Director, José Alberto Mercado Ibáñez, a su talentosa cantadora, a Diana Cruz y demás integrantes de esa gran familia folclórica y musical, mi agradecimiento infinito.
Los últimos sucesos del mundillo cultural del Caribe Colombiano han pisado ya el súmmum de la descompostura moral. Entre los festivales o encuentros de Lorica, Valledupar y Chinú casi acaban con el poco aliento que me queda. Lo de Chinú, ¡ni se diga! La misma señora que hace parte de su organización, se homenajea en él, dizque por haber sido premiada en un dudoso concurso de crónica literaria liderado por su amigo loriquero. Y no contenta con eso, rinde también honores a su distinguido consorte. Y en cuanto a jurados e invitados, pues ya se sabe: en su club social solo caben quienes practiquen la adulación y la sinvergonzonería. La calidad no es tema de conversación.
Tiene mucha razón el escritor sahagunense Julio César Pérez Méndez: la Cultura en Colombia se encuentra secuestrada por la politiquería. Pero tambien por el más escandaloso de los amiguismos. ¿Y el Ministerio de Cultura por dónde andará? Y esos honorables Senadores que gustan de hacer debates televisivos sobre corrupción, ¿qué esperan para poner también sus manos en esta carroña que parlamenta y daña?
Sin embargo, ¡nada nos detendrá! Con poemas y sinuanatos, debo seguir alimentando a la Muerte. Bueno, a la Vida..., a la Vida...
Desde el Sinú, reciban mis saludos.
FBA
sábado, 18 de octubre de 2014
¿ESTÁ VIVA LA
POESÍA?
No
sé en otros lares (me imagino que sí, a partir de notables excepciones, no de
la zahúrda que pulula en redes sociales), pero me temo que en el Sinú, ¡no!, y lastimosamente,
con inri más que merecido. Al menos, no en el que se muestra hoy día, ese que
con Z y careta de Editorial no se corresponde para nada con el Sinú de José
Luis Garcés González, de Jorge García Usta, de Raúl Gómez Jattin, de H. Galo
Vurgos P., de Guillermo Valencia Salgado, de Rafael Yances Pinedo, de Enán
Burgos Arango, de Joaquín Rodríguez Martínez. ¡Y de FBA! (duélale a quien le
duela).
Que
se diga que respiro por la herida… Me tiene sin cuidado. Que se diga que la Ira
y la Indignación me motivan a garrapatear estas letras… Pues sí, grandes
revoluciones han surgido de estas dos grandes hermanas del espíritu rebelde y
justiciero. Y si decir estas cosas me trae cada vez más antipatías y
contratiempos, bien llegados, me los merezco, debo sobrellevarlos en nombre de
otros tiempos, tanto pasados como futuros, para dejar “mi constancia” contra
esta bosta infame que, “poéticamente”, pretende imponernos su mediocre,
perverso e irrespetuoso criterio.
Creía
que Editorial Zenú y su gestor, Henry Ballesteros (me basaba en comentarios de
un amigo mutuo), eran culturalmente serios, y que podíamos pensar, ¡por fin!,
en nuevos bríos, en nuevos vientos poéticos y literarios. Pero no, los
amiguismos y las componendas continúan vivitos y coleando. No conozco, por supuesto,
a gran parte de los que han sido seleccionados en su concurso virtual de poesía
(100 de 806 textos enviados), como sí conozco a algunos cuya calidad no
discuto, dígase Ela Cuavas y Alonso Mercado (entrañable Director del Grupo de
Teatro en mis tiempos estudiantiles en la UNICOR cuando su oficina estaba
contigua a la de nuestro movimiento estudiantil de Ciencias Sociales). Pero la
sospecha surge cuando, escudriñando en el listado de admitidos, veo a un par de
“personajes” cuyos textos, publicados en Facebook días atrás y ahora
favorecidos por tan “selecto” jurado, dejan, de verdad, y claramente, mucho que
desear. Sus autores, hombre o mujer, mejor me los reservo, no vaya a ser que
termine siendo yo el justo responsable de algún prematuro suicidio, o aparezca después
este humilde servidor en la página judicial de “El Propio” o en la del pernicioso
“Meridiano de Córdoba”, señalado como víctima mortal (a destiempo) del disparo
de alguna fémina ofendida. Además, para qué mencionarlos, si lo mejor que puede
pasarle a la mala poesía es que, luego del ridículo baño de popularidad que les
espera a los seleccionados, los dos entuertos a los que aludo salgan
victoriosos, queden entre los 60 publicables y uno de ellos hasta se asegure el
botín que, en plata gringa, fue ofrecido por la editorial convocante.
Basta
agregar que es fácil detectar en Internet las relaciones existentes entre algunos
concursantes y quienes oficiaron de jurados, las mismas que el programa radial
Cultura y Vida, dirigido y presentado por Henry Ballesteros en UNICOR Estéreo, corrobora
recientemente sin dudas de ningún tipo (y ojo, no me refiero al buen logro de
haber tenido entre sus invitados a Fernando Denis, un verdadero poeta de todos
los tiempos). Y si no bastara con lo anterior, investiguemos entonces las
tertulias a las que pertenecen, los espacios que comparten unos y otros, los
viajes que han realizado juntos dentro y fuera de Colombia, y otras curiosidades
por el mismo estilo. Convertir la poesía en escenario de complicidades melcochudas,
no tiene ni tendrá jamás perdón de Dios (y estoy mirando para abajo).
Leo
entonces en Facebook (octubre 17 de 2014) que “Editorial Zenú agradece infinitamente a los
Maestros: Enrique Arroyo Villegas, José Luis Cabada Ramos, Alexis Zapata Meza y
Danith Urango Tuirán por haber sido jurados durante el proceso de selección de
los 100 poemas en el Concurso Editorial Zenú de Poesía”. No sé cómo puede
resultar infinitamente agradecible catapultar la poesía hacia el acabose
mediático, como tampoco (aunque, claro, eran las reglas de juego y, más por
colaborar o por curiosidad que por otra cosa, me sometí a ellas) cómo pueda el
“público de la poesía”, al buen estilo de los nocivos Reality tipo RCN y CARACOL, tener la última palabra. Si estamos
escasos de “buenos” poetas (y hay que poner siempre las comillas por todo lo
que ello conlleva), qué se puede esperar de la masa de votantes que, sin mayor
conocimiento del intrincado y contradictorio tema, terminará decidiendo la
suerte de los seleccionados por razones en su mayoría opuestas al “rigor
poético”. ¿Se leerán acaso los 100 textos, los relacionarán y ponderarán entre
ellos antes de apuntarle a algo así como el “me gusta” compadrón?
¡Por Dios!, no
hay nada más desprestigiado en Colombia (si dejamos a un lado a congresistas y
demás politicastros por todos conocidos, y sin olvidar a ciertos donjuanes y a
inefables damiselas que gustan de arrogarse la gestión cultural) que los términos
“MAESTRO”, “DOCTOR” y “POETA”. Cualquier Perico de los palotes hoy día lo es. Y
en cuanto a la Plaga de Poetas (como yo la llamo resistiéndome valerosamente a
pertenecer a ella y negándome de manera rotunda, por respeto a los que sí
fueron Poetas y vivieron y murieron inmersos en la más absoluta adversidad, a que
se me califique, aunque sea en buenos términos, como tal), es fácilmente
identificable con solo recorrer buena parte de los grupos de Facebook que se
presentan en nombre de la maltratada poesía.
No es fácil
llegar a saber qué es la poesía, pero quienes quieran aproximarse a saber qué
no lo es, no es sino visitar algunos de esos grupos informáticos. Los “poetas”
de las redes sociales se conocen porque así se tratan entre ellos sin siquiera
pensar si lo merecen o no, se desviven por aparecerse en todo tipo de
festivales o encuentros y hasta se pagan pasajes internacionales, se hacen
condecorar y conceden entrevistas, llevando como equipaje unos cuantos versitos
de dudoso trasfondo artístico. Y si no me creen, por ahí cerca se encuentra John
Better (poeta, ¡éste sí!), certero y vigilante, quien puede ilustrarnos mucho
mejor al respecto (ya lo ha hecho en varias ocasiones), con plausible pericia y
envidiable perspicacia.
Ahora bien, lo
mínimo que se les debe exigir a los citados “Maestros” es que sean serios, que
valoren el duro e incomprendido oficio de la poesía, y, sobre todo, que no se
presten para semejante homenaje al pésimo gusto. Que mi texto-poema o como se
le quiera llamar a “eso” (“Traer hijos al mundo” es su primer presunto verso),
sea ignorado o pase desapercibido, vaya y venga, es posible y como están las
cosas hasta esperable (así se lo hice saber previamente a unos amigos,
anticipándome a lo que, daba por seguro, ocurriría), además porque, cuando se
concursa y son muchos los participantes, hay que empezar por respetarlos a todos
y ser consciente de que, en calidad (término en todo caso siempre relativo
cuando es necesariamente la subjetividad la llamada a calificar), pueden llegar
a superarnos, pero cuando las cosas se desbordan y se da cuenta uno de por
dónde es que va el agua al molino, ahí sí, ¡ni modo!, toca destapar la olla
para que el olorcito a podrido empiece a circular.
Conocí a Danith
Urango Tuirán en el I Festival de Poesía y Narrativa de Santiago de Tolú (2012)
que organiza Jorge Marel, lo he leído y debo decir que le profeso respeto y
admiración, y precisamente por eso me extraña sobremanera que, entre 806 textos
(sin incluirme, me atrevo a asegurar que hay muchos mejores) se haya inclinado
por un par de esperpentos rayanos en la peor cursilería e indignos, por tanto,
del espacio vilmente otorgado. Pero claro, la extrañeza se evapora cuando
observo fotografías, escucho programas, detallo recorridos, asimilo loas mutuas,
relaciono personas, y poco a poco voy sacando conclusiones hasta llegar a la
triste realidad de que su olfato poético (¡y vaya cosa!, el de él, que es
experto en versos de la más suculenta gastronomía) haya decaído hasta la sinvergonzonería
del oprobioso amiguismo fotográfico. Por
muy malo que sea mi texto, estoy listo para enfrentarlo, en mi voz, en lectura
abierta y público adverso si se quiere, al par de embelecos que lo desplazaron
y a otros de los seleccionados si a bien lo tienen, a ver quién sale mejor
librado. Cuando quieran y como quieran, señores de Editorial Zenú. Ese es el
verdadero concurso, ¿no creen ustedes? Yo soy malo, carajo, pero no tanto como
esos y otros individuos que se las dan de poetas y se pavonean con sus bodrios por
ahí, causándole enorme daño al cerebro y a la sinrazón de la poesía.
Sé de antemano
que voces atípicas como la mía no son de buen recibo en esta sociedad pazguata
y corrompida, mucho menos cuando acostumbro, como escribió alguna vez en su
columna dominical Álvaro Bustos González luego de leer mi poemario “Cantando a
Destiempo”, a decir cosas duras, y comprendo por ello que cuando decidí
aventurarme con una temática de grueso calibre, nada dulzarrona, nada
romanticona, nada pueril –que entrelaza a los hijos con la muerte–, estaba
garantizándome el seguir escribiendo mi eliminación del mapa poético cordobés y
colombiano. Confieso que hasta lo hago adrede, pues nada me gustaría más que
encerrarme y apartarme por completo en el universo creativo y angustioso de lo
ignoto (estoy cerca de lograrlo). Pobre de Maiakovski (y no me estoy comparando
con el gigante del Futurismo ruso) si les hubiese tocado a estos “Maestros” de
Editorial Zenú evaluar sus contundentes y atronadores sufrimientos.
Sin duda, haber
publicado “¿Festivales o Amiguismos?” en mi blog ESCONCES Y DESTIEMPOS, y otras
diatribas-verdades del mismo orden, es algo que me cobran y seguirán cobrándome
los doctos del disparate poético y literario. Por cierto, ¿qué pensará el poeta
Jorge Marel de que mi nombre –que él incluyó recientemente dentro de los cuatro
mejores poetas vivos del Departamento de Córdoba, según su respetado y
reconocido juicio, y obviamente contra mi voluntad, al lado precisamente de
Danith Urango, Ela Cuavas y René Cueto, lo que me vi precisado a comentar
matizando el asunto– haya sido olímpicamente excluido del parnaso cordobés por
unos sabios de corto y sucio vuelo? Todos están ahí, en el listado de Editorial
Zenú, bien de jurado, bien de participantes, excepto yo, así que creo, poeta
Marel, que no hay más remedio que considerar que usted está bastante equivocado
en lo que a mí respecta; los que son, ahí están, y este minúsculo hombre que
soy yo, que pervivo orgullosamente en el aislado y perseguido universo de los
que, por no apelar a bombos y platillos, no somos ni seremos jamás, tiene que
conformarse y aceptar su trágica suerte, estos benéficos e interminables gajes
del verdadero oficio. Y sin creernos víctimas de nada, simplemente sabedores
del cumplimiento de un inevitable y doloroso destino. Pero para decirlo con
otras palabras, es el precio que tengo que pagar por ser diferente, por ser
auténtico, por vivir a destiempo, por no ser hipócrita, por no ser lambón. Y
también por pendejo, por prestarme a estas estupideces de pompa y falsedad.
Bregar y
resistir es lo que más he hecho a lo largo de mi vida en los distintos
escenarios en que me ha tocado desenvolverme, y no duden de que, mientras me
suene la flauta, lo seguiré haciendo, así esté ya cerca, muy cerca, como lo
dije, de seguir los pasos de mi padre, Enán Burgos Perdomo, quien terminó
refugiándose cuando tenía mi edad, asqueado de todo (y eso que eran otros
tiempos, menos veloces y enfermizos) en la “tranquilidad” de sus cuarteles de
invierno.
Si no fuera
porque siento que ya voy de retirada de cualquier entramado artístico (nunca de
continuar emitiendo versos y canciones sin ínfulas malsanas; y solo para mí,
querido amigo Joaquín Rodríguez Martínez, ¡qué le vamos a hacer!, solo para mí,
pues ya está más que comprobado que todo lo que viaja no va acompañado siempre de
sentido), me dedicaría a leer, uno por uno, los poemas seleccionados, con la
certeza previa de que me encontraré con otras desagradables presencias. Otro
par de nombres de los que conozco me llevan a pensarlo así, sin temor alguno a
equivocarme. Pero bueno, dejemos más bien que Editorial Zenú y sus tan adulados
“Maestros”, a la cabeza de Danith Urango, sigan haciendo la fiesta del mierdero
poético (¡con perdón de la Mierda, que merecerá siempre mis respetos!) como les
parezca. ¡Sálvese quien pueda!
Saludos,
FRANCISCO BURGOS ARANGO
(FBA)
Montería, 18 de octubre de 2014 (sábado)
viernes, 10 de octubre de 2014
DESPUÉS DE UN FESTIVAL DE POESÍA, texto que forma parte del poemario CANTANDO A DESTIEMPO, de FBA, publicado en 2010 por PLEAMAR EDICIONES. Aquí, un audio casero (voz del autor). Saludos,
FBA
domingo, 31 de agosto de 2014
Apreciada
Estella Patricia:
ME
GUSTA tu publicación, ¡¡¡y mucho!!! (quien quiera leerla, la encuentra aquí
mismo, debajo de esta Carta Abierta y tal como la escribió en su muro de
Facebook). Creo reconocer a una de las señoras a las que te refieres. La misma
que vetó mi nombre en uno de esos eventos en los que inexplicablemente manda y
dispone, dizque porque yo no tengo "obra". Y que conste que yo no me
postulo a nada, sino que hermosos seres que me han ido, poco a poco,
conociendo, se han encargado de batir sus alas en procura de la magia del Sinú.
Y por eso, qué importa ser vetado por la estupidez y la arrogancia, si cuento
con la sensibilidad de verdaderas joyas espirituales que entienden la gestión
cultural como debe ser. Como tú, poderosa amiga del Destiempo, cabalmente
comprometida con el descalabro de una Utopía Superior.
Qué
cosa tan ridícula. Todo lo que se podría escribir al respecto, empezando por
tratar de establecer qué significa en realidad “tener obra” en un país cultural
que le rinde culto al privilegio, a la
exclusión y a la lambonería. Lo dices bien y con admirable valor: clubes
sociales, eso es lo que son. Detesto los egos ajenos pero me aparto más de los
propios, y de ahí que no me guste para nada publicitarme en redes sociales ni mostrarme
en tinglados que se les parezcan, limitándome, por tanto, a dar a conocer lo
estrictamente necesario.
Pero
fíjate cómo es la vida de sabia y justiciera. Sin mover un solo dedo (nunca lo
hago) fui invitado a oficiar de jurado en el 12° Encuentro Regional de
Declamadores Intercolegial y Semiprofesional de la Institución Educativa Simón
Bolívar de Sahagún, que acaba de escenificarse en dicho municipio cordobés, y
por ahí andaba también la susodicha dama. Y tuvo que escuchar de la
presentadora del evento unos mínimos datos de mi hoja de vida cultural, requerida
esta por los organizadores del encuentro. Y ¡vaya cosa!, fue la primera en
aplaudir. Bueno, pensemos que lo hizo más bien por algo muy propio de los
clubes: por conveniente hipocresía. Para no mencionarte que recuerdo haberla
visto entre el público asistente dos o tres veces en eventos a los que he sido
invitado para leer mi trepidar poético (en uno de ellos, se acercó a
felicitarme llamándome poeta y valorando mi profundidad; ¿qué tal?), y me ha
visto, además, protagonizando mi ya premiada aventura (me excuso por sacarla a
flote, pero toca) en distintas tarimas musicales.
Ahora
bien, ni siquiera basta acumular muchos libros publicados para que se pueda
decir: ¡he aquí una gran obra! Ernesto Sabato no fue pródigo en la materia y muy
difícilmente se podría poner en entredicho su calidad literaria. Para no hablar
de Kafka, que se opuso, cercana ya la parca, a que su obra fuese divulgable. Sabemos,
además, que contar con una gran editorial cuando no se asume el quehacer
literario en función de roscas y relaciones, es misión imposible, y de ahí que
la autopublicación, por cuenta propia, haya terminado gobernando el asunto. Con
sumo esfuerzo, el escritor o el poeta, con algo de financiación o sin ella,
logra sacar a luz unos cuantos ejemplares que termina, luego de estériles
lanzamientos, prácticamente regalando. Y está claro entonces que la obra, una
tras otra, concluye y se disipa de manera rápida, o escasamente subsiste en
algún perdido anaquel de oscura librería, o quizá bajo la cama en la que
duermen los disparatados sueños. Hay, en todo caso, algunos escritores que, con
sentido empresarial y favorecidos con dinero público o privado, saben ubicar y
vender la suya, logrando aplazar un poco la extinción definitiva.
La
calidad literaria, por consiguiente, no depende del número de libros y
ejemplares que circulen, con grandes titulares y sello editorial reconocido, en
librerías de prestigio, como tampoco es predicable lo contrario: contar con un
cuantioso arsenal inédito no lleva, per se, a afirmar la misma. Entre los que
navegan en lo uno o en lo otro hay, sin duda, buenos y malos escritores, y hablando
de poesía, la cosa se complica aún más.
Así
pues, está claro que los libros que he publicado hasta ahora, con escaso
peculio, corto alcance y enormes pérdidas, no circulan en las librerías
colombianas, excepto el último (“Cantando a Destiempo”, 2010), que aún se
consigue en una pequeña librería de mi Montería natal. Para colmo de males, este
mismo libro fue revisado y cuenta ya con una versión 2014 que permanece, al
igual que tres (3) poemarios más, un (1) libro de cuentos y otro en prosa de estilo
tal vez periodístico, en la más implacable y hasta benéfica orilla de lo
ignoto. Recuerdo que de mi primer libro, “Poemas de Antesala”, entregué un número
considerable de ejemplares a un andante y veterano vendedor de libros que nunca
más apareció, y hasta la fecha no he sabido si fue objeto de estafa o de muerte
súbita o violenta (no era época de celulares ni de correos electrónicos, y con
frecuencia me pregunto en qué manos habrán quedado, si existirán todavía en una
que otra insignificante biblioteca o si habrán corrido la suerte que tuvieron
otros ejemplares en las manos ebrias e incendiarias de su propio autor). Sin
embargo, de este primer parto, conservo varios en un clóset resistente de la
infancia, y viene al caso agregar que dicho libro cuenta ya con una versión
digital modelo 2013.
En
cuanto a mi obra musical (la del “sinuanato” que ya conoces), aún no despega el
primer disco compacto que tengo en mente. Por obvias razones (no hay que
decirlas), válidas también para lo literario. En fin, el juicio estético, a
favor o en contra, no es algo que me desvele, y la fama mucho menos. Creo
conocer bien mis virtudes como mis limitaciones, y por eso, lectura tras
lectura, palabra tras palabra, lo único que debe trasnocharme es tratar de hacer
las cosas lo mejor posible, cumpliendo con un compromiso del cual no soy elector,
sino víctima: el duro (aunque feliz) y asfixiante (aunque airoso) pergeñar de
la poesía.
Días
atrás, en noche literalmente estrellada, conversaba con una buena amiga sobre
estos temas y le decía, palabras más, palabras menos, que ya sabrían K, mis
hijos –hermanos y sobrinos de pronto- y mis nietos (en habitable inexistencia…,
la nieta aún no gestada sobre la que ya escribí un extraño texto-poema y que me
temo heredará esta manera trágica de vivir), qué hacer con mi entrañable legado
cultural. Yo, entre tanto, continuaré viviendo estos días de incertidumbre con
la única-doble verdad que me apasiona: cantando lo que escribo, escribiendo lo
que canto. Y a destiempo, siempre, saludablemente, a destiempo.
Triste
realidad la que se vive, ¿no te parece Estella Patricia? (y no lo digo por ti
ni por mí, pues, pese a tanta contrariedad, sabemos cómo, con sencilla alegría,
“desorbitar” la nave). Lo que comentamos va amarrado a algo también en boga:
mostrarse, a como dé lugar, en festivales, encuentros, ferias o como se les
quiera llamar, nacionales e internacionales, así toque (lo han confesado)
costearse pasajes y asumir otros gastos. He escrito bastante sobre el
particular, y tú, ahora, en pocas palabras, lo has dicho mejor que yo.
Pertenecer al sanedrín social se ha vuelto imperativo para, con obra o sin
ella, fulgurar como abanderados de la lujosa farsa. De ahí los clubes de amigos
que se han venido formando, las tertulias amañadas, el autoelogio, la loa
recíproca y demás plagas del así vejado oficio de escritor.
¿Mi
obra? Sí, quizá no exista en el terreno de las formalidades acostumbradas. Pero
la respiro, la disfruto, la sufro, la entono, la encarrilo, la descarrilo, la remato,
la reinicio y me la bebo todos los días en la más absoluta soledad, y hasta
percibo el eco, no sé si merecido, de inexplicables aplausos. Está también, por
supuesto, en la opinión política que me formo, en la crítica despiadada que me
toca a veces emprender…
Es
que esto asquea; ¡y tanto!, que hasta dan ganas de colgar los guantes. Pero no,
¡ni por el putas!, que piensen y digan lo que quieran, pues las personas como
tú y como yo están condenadas a viajar, sin malsanas presunciones, en las
mejores brisas del universo.
Espero
verte el sábado próximo en nuestra Perla del Sinú para, con tenue beso y
licoroso abrazo, felicitar tu claridad y valentía.
FBA
NOTA: La
destinataria de esta Carta Abierta es una reconocida gestora cultural que
labora en el Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes de Sucre. He
aquí lo que, con conocimiento de causa, expresó en la red social Facebook, y
que conocí por gentil etiqueta de su parte:
Que bueno que nuestra región aprenda de
experiencias exitosas a nivel cultural, éste fin de semana se dan tres eventos
que se decidieron por la exploración y la evolución, lo que ha incidido en el
crecimiento de el "emprendimiento cultural" de sus regiones. Abrapalabra,
Ulibro 2014 y el Festival de teatro de Manizalez, han demostrado que la gestión
cultural debe abrirse y sobretodo debe organizarce como empresa.
No mas organizar eventos que limiten la participación general, liderados por señoras que por mas que anuncien rimbombantes investigaciones nunca han publicado media hoja, pero juegan a las sabelotodo y quieren opinar, organizar, presentar y manipular todo, viviendo en la cultura del buen nombre de su pareja. No mas escritores que aprovechando el buen nombre que construyeron con su obra, gestionen recursos para eventos que luego promocionan con afiches polémicos y dañinos para el sector, desconociendo la importancia de tolerar la crítica con respeto. No mas escritores tercos que invitan a los encuentros a sus amigos de siempre y además invierten los recursos (Ya de por sí escasos) en hotel y gastos para sostener el club social en que han terminado nuestros encuentros literarios. No mas muchachos con mas entusiasmo que conocimiento, en fin, amigos gestores, amigos escritores, amigos artistas, trabajemos en formarnos y brindar a la región eventos de crecimiento para el sector, aprendamos.Inaldo Chavez Ignacio Verbel Vergara Daudet Salgado Brun Francisco Atencia Aldo Hollmann ArteBetty García Díaz Francisco Burgos A
No mas organizar eventos que limiten la participación general, liderados por señoras que por mas que anuncien rimbombantes investigaciones nunca han publicado media hoja, pero juegan a las sabelotodo y quieren opinar, organizar, presentar y manipular todo, viviendo en la cultura del buen nombre de su pareja. No mas escritores que aprovechando el buen nombre que construyeron con su obra, gestionen recursos para eventos que luego promocionan con afiches polémicos y dañinos para el sector, desconociendo la importancia de tolerar la crítica con respeto. No mas escritores tercos que invitan a los encuentros a sus amigos de siempre y además invierten los recursos (Ya de por sí escasos) en hotel y gastos para sostener el club social en que han terminado nuestros encuentros literarios. No mas muchachos con mas entusiasmo que conocimiento, en fin, amigos gestores, amigos escritores, amigos artistas, trabajemos en formarnos y brindar a la región eventos de crecimiento para el sector, aprendamos.Inaldo Chavez Ignacio Verbel Vergara Daudet Salgado Brun Francisco Atencia Aldo Hollmann ArteBetty García Díaz Francisco Burgos A
martes, 29 de julio de 2014
CUENTA EL
CANTAUTOR ESPAÑOL JOAQUÍN SABINA que su mejor termómetro para saber si
una canción suya es buena o mala, es cuando la escucha de viajero en un taxi y
no se avergüenza de ella. Guardando las distancias, me pasa igual, asumo
similar criterio, aunque viaje poco en taxi (prefiero mi Yamaha DT-125 modelo
1995), pero, suene donde suene, experimento un susto de mil diantres cada vez
que una canción mía, por cualquier razón, sale a la palestra. Soy, además, poco
dado a publicar (menos en redes sociales) lo que brota de mi disparatado numen.
En esta oportunidad me atrevo (creo saber el porqué), y presento de antemano
excusas por hacerlo.
SE ACERCAN
VARIOS FESTIVALES MUSICALES, y canciones de mi autoría como “Mi mejor sentir”, “El alma de un poeta”, “Mi
porro”, “Un canto a la vida”, “Mi mejor festival”, “Un cantor solitario”, “El corazón de mi guitarra”, “Viaje cultural”, “Canto contigo”, “Soy como
soy” y “Lo mejor del vivir”
(todas inéditas y sin haber probado tarima) esperan su sentenciado turno. Desde
ya, el alocado prurito de volver a participar –luego de un necesario semestre
de receso- vuelve a hacer de las suyas, y debo reconocer sin circunloquios que el
vendaval me sigue sacudiendo. Se gana a veces, se pierde otras, se sufre en
demasía; suciedades y componendas no paran de agitarse, nos marchamos algunas
veces asqueados, pero bueno, ahí seguimos, apegados a los festivales de música
de acordeón como si en ellos se afirmara el alma de la música. No es así,
sabemos que no es así, que la música no necesita de festivales, que la poesía mucho
menos. Pero la ilusión… Pero la alegría… Pero nuestra voz… Pero tantas cosas
que igualmente entran en escena. En fin, ya me llegará el tiempo de retirarme.
Por
lo pronto, comparto un recuerdo de mi trajinar festivalero, de diciembre de
2012, para ir entrando en calor. Lugar: Ciénaga de Oro-Córdoba, II Festival
Musical Pablo Flórez Camargo. Título de la canción: CUNA BENDITA. Segundo puesto concurso de canción inédita. Jurados:
Rodrigo Rodríguez, Pedro Emiro Mendoza y Edward Cortés Uparela.
Su
historia es como sigue:
El
30 de octubre de 1976 mi padre, Enán
Burgos Perdomo, escribió el soneto titulado “Patria Chica”, que dedicara a su anhelado terruño, Ciénaga de
Oro-Córdoba. Dicho soneto hace parte de su obra póstuma “La luz brilla en las espinas”, publicada en diciembre de 1991.
Sesenta años tenía mi padre cuando murió en Montería el 25 de octubre de 1986. He
aquí la letra del soneto:
PATRIA CHICA
¿Qué
pasaría si volver quisiera
al
pueblo aquel de mi niñez florida,
el
que me dio la fuente de la vida
donde
brotó el amor por vez primera?
Me
moriría de pena si volviera,
con
mi generación envejecida,
con
la anterior a mí ya fenecida
y
sin la novia aquella que tuviera.
Pero
de todos modos, ¡pueblo mío!,
espérame,
pues nunca te olvidé.
No
me niegues tu albergue ni el rocío.
Y
si bajo los cerros terminado,
quiero
que sepas que en verdad te amé
y
que jamás estuve desterrado.
Pues
bien, una versión musicalizada de dicho soneto estaba lista para concursar en
Ciénaga de Oro a mediados de aquel diciembre de 2012. Pero el sábado 1° de
diciembre de ese mismo año, a eso del mediodía, arribó de repente CUNA BENDITA sin pedir permiso. ¿De
dónde venía? ¿Quién o qué la mandó? Siempre me acuerdo en este punto de los
amigos Joaquín Rodríguez y Adrián Villamizar por aquello de ser
instrumentos del Gran Padre -con lo que me he mostrado tímidamente de acuerdo-,
pero también de mi hermano poeta y pintor, Enán
Burgos Arango, aprendiz de flautas, quien prefiere, cuando ha sentido la
fuerza del arrobamiento creativo, mirar para abajo y no hacia arriba. Lo cierto
del caso es que la melodía de CUNA
BENDITA se instaló por sí sola en mi guitarra mientras recorría con ella la
casa paterna. Y la letra, solo un tanto retrasada, en un par de horas la alcanzó.
El resto fue la noche, varias cervezas, cuidadosa tarea de pulimento.
Recibí
CUNA BENDITA como un encargo de mi
padre (36 años después de “Patria Chica”),
y así, sin sentimentalismos malsanos, se la llevé a Ciénaga de Oro, al FESTIPABLO, donde, luego de tres
rondas, recibió su verdadero premio: los aplausos y coros del público “lorano”,
el reconocimiento de concursantes y músicos, el apoyo emocionado de algunos
familiares, pero sobre todo el poder contar esta historia, haber tenido la
ocasión de referirme a ella en el acto de premiación y en las entrevistas
radiales durante el desarrollo del concurso. Solo faltaba hacer algo como lo
que ahora comparto para terminar de decir: MISIÓN
CUMPLIDA, PADRE, tu pueblo supo esperarte, sintió otra vez tu poética
presencia, aún recuerda tu apostolado médico. Y sí, ya te alberga…, ya puedes maravillarte
con el insuperable color de su rocío.
El
audio que se escucha al reproducir el archivo de Windows Media es el de la
versión que se hizo para inscribirla en el concurso, así que sabrán comprender
ciertas carencias. Ya se grabará con todos los juguetes.
Gracias
al primo Jonás de Dios Burgos Burgos
por buena parte del material fotográfico que extraje (por no decir sustraje) de
su valiosa colección familiar.
Gracias
a todos por escuchar y apreciar.
Saludo
cordial,
FBA
martes, 22 de julio de 2014
RESPUESTA AL POETA
SUCREÑO IGNACIO VERBEL VERGARA, A PROPÓSITO DEL HOMENAJE QUE SE LE RENDIRÁ EN
EL IX ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORES DE SUCRE, EN SINCELEJO-COLOMBIA (23
de julio de 2014), CUYO PROGRAMA REMITIÓ VÍA CORREO ELECTRÓNICO
Ignacio, apreciado poeta y
amigo: gracias por el adjunto, y, por supuesto, felicito el merecido homenaje
que recae sobre tu persona y tu obra. No sobra decirte que me hubiera gustado
poder acompañarte para, en el marco del mismo evento, estrenar el texto que escribí
para ti, luego de que autorizaras el préstamo literario (“… el fulgor de la
nada…”) que nos ocupara en días pasados. En efecto, FULGOR DE NADA es su título y ya hace parte de mi poemario inédito EN LIBACIÓN SOLITARIA (2014), con
dedicatoria incluida.
Me
hubiera gustado, claro que sí, pero sabemos bien (y me excusas que me refiera a
ello) que mientras el Encuentro Internacional de Escritores de Sucre continúe
en manos de quienes está, difícilmente podrá este cantor beligerante de
imposibles contarse entre sus invitados. Pero bueno, son gajes del oficio, ya
conoces lo que pienso sobre estos personajes que mueven los hilos culturales a
su amaño (no solo en Sucre), para favorecerse recíprocamente cual sectas
inescrupulosas que se valen del dinero público con el fin de reafirmar sus
intereses privados. Una sola mirada a la Programación o Itinerario de este año
corrobora a todas luces lo que afirmo, pues, salvando pocas y valiosas
excepciones, se repiten una y otra vez las mismas comuniones, y de yapa, casi
siempre con idéntico sonsonete.
Esperemos
que estos escenarios de la tan cacareada y pisoteada cultura se democraticen en
verdad algún día (y no lo deseo por mí, pues sabes bien que así como soy
enemigo acérrimo de roscas y de lamberías, lo soy también de egos y de
perseguir micrófonos), y se abran, por ende, a otras voces, voces especialmente
independientes y portadoras de un mensaje de compromiso único y exclusivo con
el Gran Arte.
Aspiro
sí a estar concursando musicalmente en el Festival Sabanero de Sincelejo en su
próxima versión, siempre y cuando lo permitan sus organizadores mediante la
preselección correspondiente. Y abrigo la esperanza de que en la Junta que lo
dirige no estén también varios de los “gestores culturales” que cuestiono, tan
afectos como son a la pose enfermiza, al ubicuo morir, al mutuo elogio, a bloqueos,
trapisondas, coimas, amartelamientos y demás plagas de indignidad por el
estilo.
Y
pensar que un escritor –que un verdadero escritor–, o un poeta a todo dar (como
lo eres tú, estimado Ignacio), no convierte su oficio en una empresa exitosa ni
expone su verbo en la perversidad de mundos denigrantes. He creído por eso que
quizá sea su mejor destino el de ser ignorado, permanecer en el más absoluto y
aplastante de los anonimatos, sin publicar nada, sin pretender esto o aquello,
y huyendo siempre de la esterilidad de los mediocres e incómodos aplausos. Y
tal vez por eso, siempre que he publicado un libro o he paseado mis versos,
hasta la desnudez, por festivales literarios, duro varios meses para
recuperarme, convirtiéndome yo mismo en mi más implacable crítico.
Pero
no, muchos poetas y escritores se desviven, lamentablemente, por estar en festivales.
Recuerdo que hace como un año me conocí con una importante gestora cultural de
equis departamento del Caribe colombiano, y en el transcurso de una improvisada
jarana, luego de que los contertulios se marcharan me confesó, al filo del
amanecer, su inconformidad porque otro importante gestor de su misma ciudad
nunca la había invitado a un festival internacional de poesía que dicho sujeto
organiza. Ninguno de los ofrecimientos que, sin yo pedirlos, ella me hizo, se
cumplió, pero lo realmente importante es comprobar cómo se zanjó en este 2014
su resentimiento cultural: ella lo incluyó a él en uno de sus más
representativos eventos, y él, en pago del servicio prestado, la programó, ¡por
fin!, en el suyo. Así de simple. Así de trágico.
En
todo caso, basta de llover sobre mojado para dedicarme mejor a complacerme por
el homenaje que se te brinda, querido amigo y poeta Ignacio Verbel Vergara. Hay
amistades profundas que no necesitan compartir espacio y tiempo determinados.
Ni siquiera la bella cotidianeidad de un buen licor. Considero la nuestra de
ese calibre. Y así de confiables y sinceras son las palabras de libertad que
ahora te envío.
¡Salud
entonces por la Poesía!
Salud
por la eternidad de nuestro indómito fulgor.
Fuerte
abrazo,
FRANCISCO BURGOS
ARANGO (FBA)
Sahagún-Córdoba, 22
de julio de 2014
martes, 15 de julio de 2014
Después de haber publicado CANTANDO
A DESTIEMPO en 2010, son ya tres (3) textos-poemarios concluidos que
aspiran (si es que aspiran) a ver la luz. En orden cronológico, PRECES DEL OLVIDO, LLORAR CONTIGO y EN LIBACIÓN
SOLITARIA. En esta oportunidad, ando en busca de Editor o Casa Editora. Creo
que alguno de ellos (de los libros en mención) se merece "mejor"
suerte, si bien la "peor" suerte que han obtenido mis libros
publicados hasta ahora (POEMAS DE
ANTESALA, 1991; CUANDO LA MUERTE AMA,
2000; UN IMPOSIBLE VIAJE, 2002, y CANTANDO A DESTIEMPO, 2010, hoy
disponibles todos en formato PDF), ha terminado siendo siempre de mi agrado.
¿Misión imposible? Es lo más probable; sobre todo cuando se carece de contactos
importantes en el embeleco cultural como también en el elitismo empresarial, o
se es alérgico a roscas y a los entrampados festivales de amiguismos que
pululan por ahí homenajeándose sus organizadores, sin la menor vergüenza, unos
a otros. Pero bueno. Amanecerá y Seremos, dijo el otro. A lo mejor, exista alguna
sorpresa independiente que se atreva a divulgar lo impensable y hasta, por qué
no, lo impublicable.
Ajena a ditirambos, felicitaciones y aplausos, considero también la
labor de escritor como enemiga de egos (excepto de aquella faceta bien
ponderada por Germán Espinosa), poses y maquinaciones. Como dice mi buen y
admirado amigo Jaime Gracia (lector
empedernido, de franca irreverencia y, en especial, portador de intelectuales y
callejeras dotes… de esas subyacencias
a las que se refería Cortázar), “uno debe quedarse leyendo y escribiendo”. Pues
sí, apreciado Jaime, es la pura verdad. Y así me quedaré, porque auto
publicarse me parece ya un solemne disparate, y si, después de mucho ir y
venir, nadie te publica, tú, escritor confuso, tú, poeta malogrado, date tranquilamente
por satisfecho, pues no es algo que en realidad deba preocuparte, no es para
nada asunto cercano a tu incumbencia. Así que, prívate saludablemente de
victimizarte y sigue más bien, a paso llano o dando tumbos, con lo tuyo. Te
esperan quizá dos o tres poemarios más, uno o dos libros de cuentos y la única
novela ya iniciada que has postergado para jubilarte. ¿Te alcanzará el tiempo? Habrá
que preguntárselo a la muerte que acabaste de ver el domingo, sucumbiendo de amor,
en Las intermitencias de José Saramago. Y te queda también la música, por
supuesto, tu estoica y pensativa música en la que has encontrado maravilloso
cobijo y una mínima posibilidad de turbulencia.
Mis correos electrónicos, por si alguna potencia
errabunda y sobrenatural se interesa, son:
sinumania@hotmail.com
sinuatiempo@gmail.com
Y dos celulares: 3007863950 – 3106570669, para, al
menos, conversar sobre destrucciones y contrastes.
Saludo cordial,
FBA
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