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Saludos,
Francisco Burgos Arango
(FBA)
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domingo, 28 de mayo de 2017
domingo, 12 de febrero de 2017
PEQUEÑA AUTOBIOGRAFÍA TRAGICÓMICA
Respondo al nombre de Francisco Burgos Arango y también al
alias (¡cuidado!) de FBA. Dicen que
soy poeta,
escritor y compositor de canciones, y estoy por creer que algo de esta calumnia
debe ser cierto. Nací en la colombiana ciudad de Montería, a orillas del río
Sinú, hace un montón de años, en el Hospital San Jerónimo, cuando estaba lejos
de convertirse este en sede de fiscalías. No sé cómo pero cursé y aprobé
estudios de primaria y secundaria en un colegio de curas (La Salle; colegio de La Salle tan temido, así nos tienes hoy, sin pizca de emoción..., así empieza mi versión de su glorioso himno), en el que
pasé, ¡qué duda cabe ya!, los peores años de mi opaca vida. Dos árboles
hermanos (uno de guayaba, el otro de mamón) me ayudaron a resistir tanta
infelicidad acumulada cuando, liberado de la tortura escolar, volvía a casa y
al patio donde ambos vivían, trepándome de inmediato a ellos para pensar (nunca
he sido soñador) en futuros y mejores crepúsculos. Dichos árboles fueron con el
tiempo asesinados por la envidia vecina y el progreso familiar. Con cartón de
bachiller –fuerza mayor irresistible– me
echaron de mi tierra a empellones, me extirparon la única felicidad que tenía
en ese entonces (noches enteras jugando fútbol con los jardineros del barrio;
uno de mis cuentos recuerda aquellos soles), rumbo a una universidad también de
curas (la UPB de Medallo, cuando su facultad de derecho estaba situada en una
especie de monasterio lóbrego, frío y silencioso), de la cual, como pude,
después de un par de retiros y reingresos logré egresar más muerto que vivo,
sin saber qué diablos hacer “laboralmente” de ahí en adelante, con mi padre
realmente muerto, recién enterrado, y con otra experiencia amarga dañando el
corazón del muchacho extraviado que algún día fui (que sigo siendo).
Mi
primer trabajo llegaría para sellar la fe de la amargura. Municipio de
Montería, juez permanente de policía, cárcel municipal, dos años y pico
lidiando peleas, insultos, amenazas, corrupciones, delitos, contravenciones, cantinazos y cadáveres. Época aciaga y
violenta, más de ochenta levantamientos me familiarizaron con la variopinta
muerte, turnos larguísimos los de aquellas noches al vaivén de la siempre
festiva calle 41, pues debo alegrarme un poco y decir que fueron también dos
años y pico de muchas cervezas y ruidoso dominó. Como debo contentarme asimismo
al recordar a las innumerables pelanduscas que fueron mis amigas, cuando las
ponían a disposición del juez de turno en las batidas o acudían temprano,
rayando el alba, a hacerse el control de sanidad.
Desempleado,
las luchas estudiantiles me esperaban, y fue así como el viejo sueño de
estudiar Ciencias Sociales en la Universidad de Córdoba llegó para “salvarme”.
Pero esta historia la contaré después, en mis eventuales “memorias”, ya que es
rica en hechos y en matices, extremadamente bella y tormentosa. Basta con decir
que creo poseer el récord en ambas universidades de ser el egresado que ha
tardado más para graduarse. En el primer caso porque odiaba el Derecho (esto me
enorgullece) y en el segundo porque me tocó emigrar por instinto de
conservación (esto, a estas alturas, no tengo la puta menor idea de qué
signifique o para qué me sirva; solo cruces, olvidos, traiciones de amigos, invisibles desgracias…).
Entre tanto, mi segundo y actual trabajo (cuando se vuelva recuerdo hablaré de
él) me ha permitido ir de ciudad en ciudad, de traslado en traslado, por más de
veintitrés años, buscando el sitio ideal donde enfrentar con relativo optimismo
y mínima tranquilidad el rigor de la iniciática vejez. Uno de esos traslados me
permitió volver a los angustiosos días de mi inexistencia jurídica en Medallo,
pero esa vez, golpeado y con la firmeza del sobreviviente, aproveché la estadía
para cursar estudios de Ciencia Política en la Universidad de Antioquia
(experiencia esta sí grata e inolvidable). Dicen también que soy un buen
sindicalista, gran negociador –malicioso y radical– defendiendo los derechos de
mis compañeros de trabajo. Sin militar en ningún bando, esta parte dulce y
positiva del cuento se la debo a mi padre, a su poesía, él me enseñó a luchar
por causas justas. Y a perderlas casi todas.
Y
así, como barrilete sin cola, después de años, volteretas y caídas regresé al
Sinú. La música, la poesía, la literatura volvieron a llenar mi vida. Hoy en
Sahagún, ciudad extraña, de inmensos contrastes, dominada por egos y dobleces,
donde habitan, empero, seres excepcionales que sobresalen en lo cultural y
dignifican el arte del sentir. Desde mi trinchera aporto en soledad lo mío.
¡Qué
vaina tan complicada esta de existir, y la otra que rimando la acompaña: la de
tener que convivir! Dejémonos de pendejadas: la felicidad no existe, cualquier
hecho, por más agradable que sea, deja ver la tristeza que lo llora. Y los
poetas sí que saben darse cuenta. Se necesita solo acelerar el tiempo, como en
las buenas películas que acaban en tragedia. En la mejor tragedia de todas: la
que no requiere derramar sangre para mostrar su doloroso encanto.
Por
fregar, me inventé un nombre artístico: “El cantor del destiempo”, y he
publicado a medias los siguientes libros:
Poemas
de antesala (poemario, 1991)
Cuando
la muerte ama (libro de cuentos, enero de 2000)
Un
imposible viaje (poemario, junio de 2002)
Cantando
a destiempo (poemario, junio de 2010)
Poseo
un ramillete de libros inéditos, ya terminados, que es como para asustar a
cualquiera. Son, en orden cronológico:
Preces
del olvido (poemario, 2012)
Llorar
contigo (poemario, 2013)
En
libación solitaria (poemario, 2014)
Sobre
mojado (poemario, 2014-2015)
Prosas
para romper la felicidad (poema en prosa, 2015)
Entre
oquedades y tedios (poemario, 2015-2016)
Prosas
para romper la felicidad (II) (poema en prosa, 2016-2017)
Y
dos libros más en proceso de escritura: Santo remedio (libro de cuentos); La
pequeña vida (novela).
Confieso
que no sé qué hacer con ellos, me reconozco, ¡por fin!, incapaz de
autopublicarme, y como prácticamente habito en la oscuridad encontrar un editor
que lo haga por mí es otra de las grandes utopías que me han jodido siempre.
Así que les dejaré ese lío a mi compañera de efugios y a mi descendencia: a K
(tranquila, te quedará también mi pensión de servidor público mal remunerado),
y a mis dos hijos de diferentes mundos, por fortuna contrarios a estos
incomprensibles males del espíritu. No faltará por ahí, al correr del tiempo, algún
nieto, bisnieta o tataranieto que de manera misteriosa se interese.
Como
si fuera poco, me muevo también en asuntos musicales, compositor de alrededor de
siglo y medio de canciones en ritmos o aires de paseo, merengue, porro, cumbia,
bolero, balada, bullerengue sentao y fusiones. Y de una vez lo digo: gracias a lucifer
nadie me graba. Alguna vez, andando en festivales, empecé a hablar de
“sinuanato” (un amigo alado y bohemio prefiere el término “sinuato”) para
tratar de identificar un poco la atipicidad que me alimenta; finalista y
premiado en sus concursos de canción inédita un disco compacto que da cuenta parcial
de estos recorridos vio la penumbrosa luz el 5 de diciembre de 2016. Su título
no podía ser más ingenuo y engañoso: “Y cantaré por siempre”. Enemigo por
convicción del criterio comercial en boga (vacío y ridículo a más no poder), su
fracaso económico y escasa circulación eran de esperarse. Así que si acaso
seguirán cantándose mis canciones en el lodazal del Tiempo, cosa que no me
desagrada para nada: quizá sea este el mejor destino posible de los cantos
profundos.
Ajeno
de roscas y lamberías, no sé cómo pero he sido jurado de concursos musicales y
de declamación. Hasta he participado con lectura de poemas y presentación de
ponencias en festivales, encuentros, conversatorios, congresos y eventos afines
(y escuchen bien: locales, regionales, nacionales e internacionales… así los
califican en Colombia cuando asisten extranjeros; lo más lejos que yo he
viajado es al corazón de la tarralí). Pero hace rato no me invitan a esos
clubes de amigos que se adulan unos a otros y hasta se homenajean entre ellos.
Debe ser por alguna crítica publicada en un blog que creé en 2008, “Esconces y
Destiempos”, en el que una vez se me voló la piedra y me desahogué señalando
algunas incómodas y punzantes “verdades”. Mentiras que además produzco,
irresponsablemente a salvo de mí mismo.
De
todos modos, quien quiera convocarme a una lectura poética o a una puesta en
escena musical o a algo que se les parezca (reír no cuesta nada), ya sabe cómo
encontrarme. Por aquí, en Facebook (Francisco Burgos A) o en el correo: sinumania@hotmail.com. Y si quieren un número telefónico ahí les tiro
este: 3007863950. Les ofrezco shows de esos que se roban miserablemente todos
los aplausos. Aunque como dice una enemiga gratuita que tengo por ahí –que se
las da de gestora cultural y hasta de poeta–, ¿para qué?, no pierdan el tiempo,
FBA no tiene obra, es culturalmente un desechable. Y me temo que tiene toda la
razón.
Después
de todo lo anterior, comprenderán por qué una psiquiatra me declaró portador de
un “trastorno de ansiedad crónica generalizada”. Así que ojo: soy peligroso,
impredecible. Cervezas y tertulias con pocos amigos siguen siendo parte de la
terapia que tuve que interpretar y ajustar para poder sobrevivir al
diagnóstico. Y ahí vamos, dando lata todavía.
Se
me olvidaba: a mi madre (muerta en 2009), le heredé un poco de su infinita
bondad. Lágrimas secas me siguen persiguiendo.
Por
último, breve noción de un lastre: nací, como se dice comúnmente, en cuna buena, con apellido ilustre, y,
pese a sus aparentes ventajas, ni les cuento lo que me ha costado sobrellevar
esta carga a la hora de intentar mostrarme como en verdad me imagino que soy. Y
una aclaración: pertenezco al “Burgos” cultural (cuyo Estado Mayor Central continúa
siendo presidido por el extinto poeta orense H. Galo Vurgos Perdomo, sin la “B”
del ornato), no al politiquero, aunque soy más político que todos ellos juntos,
solo que la política en la que creo no es de este mundo, mucho menos para esta criolla
perdición abundante en lacras y en corruptos. Por tanto, no tengo plata (¡sí!,
amigos, ¡así es!, inviten, paguen la maldita cuenta de las “frías” que quedaron
debiendo la última vez), soy de estrato 2.16 en promedio (6+2-1.5 dividido 3),
y sin herencia a la vista pervivo con un modesto sueldo que pondrá en apuros a
mi pobre K cuando yo le falte y tenga ella que cubrir todo lo que significa
esfumarse de esta farsa. Confío en que no la dejen sola… ¿Familiares? ¿Amigos?
Respondan, comprométanse, ¿hay alguien por aquí?
Bueno,
eso es todo (por ahora), ¿cómo la ven?
Los
dejo con sus éxitos y esperanzas.
Y
con un poemita (cuota inicial de un nuevo libro) escrito la noche del viernes
10 de febrero de 2017, de un tirón, en medio del recital de unas amigas y con jazz
juvenil amenizando.
La
poesía hay que reventarla
escupirla
adoctrinarla,
que
sirva algunas
veces
para
algo.
Y
por favor no la lloren
no
se desmayen
frente
a ella.
Se
merece solita
toda
la imperfección
del
mundo.
Déjenla
bailar tranquila
sus
tristezas,
seamos
todos capaces
de
olvidarla.
F
B
A
lunes, 3 de octubre de 2016
¿LARGA
VIDA A LAS FARC-EP?
Llevo
horas tratando de entender, sin la contaminante voz del corazón, lo ocurrido
ayer en Colombia con la votación del Plebiscito. Como también frenando el deseo
(la obligación más bien) de ser uno más de los muchos colombianos que se han venido
expresando en uno o en otro sentido, desde el dolor sincero los aparentemente
derrotados, y desde la incomprensible felicidad los supuestamente victoriosos. ¡Hasta
ahora!, que no me quedó más remedio que ceder a la tentación por un solo motivo:
necesito desahogarme, recuperarme cuanto antes de esta tristísima página de nuestra
loca y violenta historia republicana. Así sea únicamente para mí, en la soledad
de este blog poco frecuentado por viajeros informáticos.
Bien.
Entro en materia. Lo primero que se me ocurre es que hay que deslindar muy bien
el resultado. Tengo amigos que optaron por el SÍ y otros que lo hicieron por el
NO, y sé por ello -digamos por tanto de fuente confiable– que buena parte de los
positivos no fueron votos gobiernistas, ni los negativos lo hicieron arrasados
todos por las maquinaciones del poderoso dueño de lo Ubérrimo. Así que
considero que no hay que buscar perdedores ni ganadores en partidos o movimientos
políticos, ni circunscribir el asunto a una mera confrontación Gobierno-Centro
Democrático. Lo que se perdió fue la gran oportunidad de ponerle fin a la
debacle del conflicto armado, y lo que se ganó es la incertidumbre de
prolongarlo sin saber a ciencia cierta qué va a pasar ahora.
Perdimos
todos los que creímos en esa primera posibilidad, en mi caso, desde una convicción
honesta, desprovista de compromisos y militancias, preocupada por el bienestar
de las generaciones venideras. Aunque confieso que no me fue fácil decidirme
por el SÍ. Y no lo fue, por razones que no tienen nada que ver con las
bombardeadas por el componente ideológico del NO. Un espíritu rebelde vive en
mí desde hace un sinnúmero de años, un animalillo radical que a veces me pesa en
demasía pero que, en todo caso, me hace ser alérgico a la propaganda agresiva
del poder, a tener que coincidir con oficialistas o con barones electoreros inmersos
en el SÍ por coyuntura y conveniencia, nunca dispuestos a desmovilizar la catapulta
de sus privilegios. Y por otras cosillas de orden quizá filosófico y político
que prefiero no comentar. El silencio, en las actuales condiciones, debe
hermanarse con la prudencia. Pero, sobreponiéndome al lastre de mi
animadversión, voté por el SÍ, y me tranquiliza sobremanera haberlo hecho, pues
el NO nunca estuvo entre mis planes. Y que conste que entre mis alergias está
también la que experimento contra el sistema electoral de este país, cargado de
falsedad y corrupción. El resultado no me sorprende. Es más: lo esperaba, se notaba
claramente en las redes sociales donde el asunto lucía bastante reñido. Y esto
me motivó también para superar una sabatina resaca musical y salir a participar
por el sueño de un mejor país para todos. Por primera vez, sentí que mi voto,
un voto de diferencia podría ser determinante. Lamentablemente, no lo fue. Lo
intenté, lo intentamos queridos amigos que votamos sinceramente por el SÍ, así
que sintámonos bien por eso, por haber tenido el valor y la grandeza de expresarnos constructivamente en
un momento político tan difícil y complejo. No son tiempos de arroparnos con el
desatino de la indiferencia ni de parapetarnos en la brutalidad del horror.
Por
otra parte, ya está más que comprobado: la democracia, sin cultura política, es
sumamente peligrosa y contradictoria. Un error político, de cálculo incluso,
nos tiene sumidos en una crisis de inmensas proporciones. Existen, sin duda,
situaciones excepcionales, de alta política, que atañen a valores supremos, y que
no deben, en mi opinión, sujetarse a formalidades populistas. Mucho menos en un
país tan afecto al desangre y al caudillismo. Y menos aún si la imagen de los
actores que suscriben los acuerdos está por el suelo. Haber dado papaya, estando
de por medio nada más y nada menos que la paz escurridiza de Colombia, terminó convirtiendo
el más largo anhelo de los colombianos en una estupidez desastrosa e imperdonable.
Pero
bueno, ¿en verdad perdimos? Quizá no. Pues pese a tanto factor en contra, medio
país electoral le dijo SÍ a una propuesta diferente a la liderada por la extrema
derecha de nuestro conservador destino. Si bien tuvo también el NO sus argumentados
y respetables defensores, lo cierto del caso es que el Uribismo y su Centro
Democrático se van a querer beneficiar de ello sin importarles la suerte de los
votos por el NO que no son de su redil. Y no hay que engañarse: tampoco les interesa
la paz de los colombianos ni cambio social alguno. Lo que buscan es recuperar
el poder como sea, con miras a las Presidenciales de 2018, y el respiro logrado
no van a echarlo a perder volviéndose solidarios con la continuidad de un
proceso que, a fin de cuentas, ni política ni electoralmente les conviene. Y es
aquí donde quizá radique la victoria simbólica del SÍ: hay con qué oponer
resistencia, para seguir luchando e impedir, desde la legalidad, que un
proyecto tan macabro consiga su objetivo. Y en tal contexto, ¿se podrá decir entonces
que ganaron los del NO? Para nada, en absoluto, pues tanto ellos como nosotros
seguiremos sufriendo las consecuencias de esta terrible equivocación histórica,
pues así las balas y las bombas no alcancen a perturbar la comodidad de nuestros
hogares, la conciencia, frente a las nuevas imágenes de la tragedia que
continúa, no nos dejará tranquilos como pueblo.
Y
por último: ¿ganaron las FARC? ¡Claro que sí! Hoy adquieren más protagonismo
que nunca, el plebiscito no era lo de ellos. Regresar a la guerra sería una
opción digna y consecuente a mi modo de ver, pues, ¿para qué reintegrarse a una
sociedad que no los quiere ni está dispuesta a garantizarles seguridad plena y
oportunidades democráticas? Solo que prefiero creer que su actual comandancia pasa
por un grado de sensatez nunca antes visto y que la vía de la solución política
sigue siendo su principal arma. Por lo pronto, ganaron tiempo y vigencia.
Se
escuchan ya las voces que proclaman intereses de sectores en extremo contrapuestos:
Asamblea Nacional Constituyente. Maravillas y paradojas de nuestro bello terruño.
Y empiezan las renuncias… ¿Se impondrá lo jurídico sobre lo político? Amanecerá
y veremos.
Toca
seguir viviendo (y sobre todo muriendo) en el país de siempre.
Duele
decirlo, pero es consecuencia del estancamiento provocado por una victoria
llamada en realidad a mejor causa: ¡Larga vida a las FARC-EP!
Saludos,
FBA
sábado, 9 de julio de 2016
UN TEXTICO CATALIZADOR
DE NECESARIOS DESAHOGOS. Tomado del libro en elaboración “Prosas para romper la
felicidad II” (su parte I se terminó de escribir en 2015 y es candidata a
publicación en diciembre de 2016, por encima de libros inéditos que le preceden
y de otro posterior ya culminado).
No soy dado
a divulgar de inmediato (ni siquiera en tiempo lejano) lo que escribo, mucho
menos si se trata de algo todavía en proceso de creación, sobre todo en medios
efímeros donde abundan la insensatez y la pedantería. Pero fue tanta la
desintoxicación lograda (no obstante haber elegido, en beneficio de la ficción
y de la poesía, no ser más directo y cortante), que la suelto de una vez a fin
de completar la catarsis que aún me urge…
PROSA No. 19
(escrita anoche, en una tienda bebedora de Montería):
Ay mi querido e inolvidable amigo Alfonso Naar
Hernández (resalta por favor su nombre red social, a ver si le llega alguito de
este pálido lamento), cuánto no diera para que estuvieras de nuevo aquí,
megáfono en mano, voz erguida, alma risueña, denunciando solo y terco la
invisible corrupción que tu pluma furiosa igualmente revelaba. Qué no diera
hermano mío para que regresaras del plácido silencio de la muerte, y luego de
ponerte al corriente de las cosas –con guaro y Leonardo Fabio volviendo a
musicar las fibras de tu libertaria presencia–, se te diera de inmediato por
escribir otro de tus carteles punzantes, algún comunicado inusual, y hasta
idear la penúltima toma sin cuartel, una huelga de hambre como aquellas que
voltearon la historia, la vida y el amor. Y siempre con Josefina cerca, nuestra
amorosa y distante Josefina, enfermera de encantos y de miedos. Estábamos
hechos de una locura genial y torrentosa amigo mío, atípicas virtudes repletas
de defectos, y nos colmaba, sin quererlo, la eterna felicidad de la derrota.
Utopistas incansables. Eso fuimos, aunque yo sienta todavía (a veces),
alegrándome el rumbo, la antigua maldad que flotaba en mi inexplicable desazón.
Pero ya estoy viejo y cansado y putrefacto. En cambio tú, invencible Naar, me
llevas la ventaja de haber muerto y de poder volver, con renovadas luces, a
perturbar la tranquilidad del umbroso forajido. ¿Te acuerdas de aquello que
modulaba el destiempo? Triunfos, famas y sueños que se los lleve el Patas.
Retorna, ¡por favor!, heroico Alfonso,
hay tanto farsante suelto viejo "Chacho" (sí, aún me acuerdo
de cómo te nombraban tus paisanos, y sigo muriéndome de pavor cada vez que paso
por esa Purísima tuya de diabolines y tristezas, y no entro a conocer la tumba
imprecisa de tus huesos; ya lo haré, te lo prometo), mucho trepador enfermizo
haciendo de las suyas que te necesito otra vez aquí, con carácter, con valor,
con dignidad, exigiendo academia, pintando democracia, supurando emoción. ¡Que
tiemblen los victoriosos que cambiaron de mierda! ¡Que se ofusquen los egos que
escupen su pasado! ¿Qué tal esa belleza turbia y gorda que osa confundirlos?,
¿y qué tal esos aplausos ignorantes de falsos izquierdosos? Así que, ¡manos a
la obra compañero!, es tiempo de renovar la gloria del desastre. Porque si
después de esta última guerra que libremos volvemos a perder lo que nunca podrá
ser, no importará tampoco qué pase con nosotros, hay verdades difíciles que no
están al alcance de obvias resistencias, somos al fin y al cabo un solo corazón
vomitando desgracias, tú, maravilloso Naar, te irás nuevamente de este mundo
infeliz tan festejado por ingratos y traidores, pero esta vez, ¡por fin!, me
iré contigo, libre ya del opresivo estrato, a cantarle mis miserias a un sol inexistente.
***
TERMINO CON
UNA NOTICIA MUSICAL. Ahí, poco a poco, se ha ido avanzando en el
CD DEL DESTIEMPO, que tendrá como
título: Y CANTARÉ POR SIEMPRE. Nos encontramos
en proceso de afinación e incorporación de otras voces y coros. Vendrá luego la
mezcla y la masterización para pasar al diseño de carátula y entrar por último
en el proceso de prensar el disco. Después de mucho ir y venir, no todo terminó
siendo como se planeó, pero nos acercamos bastante. Para empezar, creo que está
bien. Como suele ocurrir, fue necesario replantear
cosas, unos temas salieron, otros entraron, igual en materia de intérpretes y
conceptos, cantantes invitados que no respondieron como se esperaba (desconozco
razones, supongo que no se ajustaban las cosas a sus estilos o algo así;
respetable en todo caso, el “sinuanato”
tiene sus misterios, su intríngulis, su atipicidad). Como lo sostuve en
anterior publicación, no se trata de un CD de música vallenata ni de música
de acordeón o sabanera. Son mis letras, mis melodías, mis preocupaciones
existenciales como sinuano atípico y con visión universal, atrapado, además,
por la rigurosidad del duro oficio de narrar y poetizar. A eso, en lo musical, lo
he llamado indistintamente “sinuanato o
sinuato”, pero podría simplemente llamarse FBA. Varias de esas canciones
llevarán por eso mi modesta voz, pues arrastran un "sello
personal" ineludible, letras, melodías y ritmos que reclaman ardorosamente
mi presencia, mi forma de cantarlos y de sentirlos, mi recitación incluso, en
una relación casi que de mutua condena.
He aquí la lista
definitiva de las catorce (14) canciones
que irán en el CD, sus aires e intérpretes:
1.
Y
CANTARÉ POR SIEMPRE (paseo) (canta: Yordy Torres) Tercer Puesto, Categoría
Aficionado, Festival Nacional de Compositores de San Juan del
Cesar-La Guajira (2015)
2. EL PINTOR DE LA
VIDA (paseo) (canta: FBA) Primer Puesto, Trofeo Oro de Guaca, XIV Concurso de
Poema Musical Inédito, XVIII Encuentro Nacional de Declamadores y Poetas,
Chinú-Córdoba (2010)
3. SIGUE CANTANDO,
SIGUE EN TU JAULA (paseo) (canta: Yordy Torres) Canción Finalista del Festival Folclórico y Musical de Acordeoneros y Compositores de
Montelíbano-Córdoba (2015)
4. SABANERO Y SINUANO (merengue)
(canta: Jorge Mario Benítez)
5. UNA ESTRELLA, UNA
GUITARRA (paseo) (canta: FBA) Canción Finalista, Quinto
Puesto, XXVIII Festival de Acordeoneros y Compositores de Chinú-Córdoba (2012)
6. CUNA BENDITA (paseo
porro) (canta: Yordy Torres) Segundo Puesto II Festival
Musical Pablo Flórez Camargo, Ciénaga de Oro-Córdoba (2012)
7. VUELVO A LA CUMBIA
(cumbia) (canta: Yordy Torres) Segundo Puesto III Festival
Musical Pablo Flórez Camargo, Ciénaga de Oro-Córdoba (2013)
8. LA PAZ QUE QUIERO
(bullerengue sentao) (Grupo Casabe de Oro de Ciénaga de Oro, canta: Leidy
González)
9. VERSO A VERSO
(merengue) (cantan: FBA y Luis Alberto Prado)
10.
UN
NUEVO CANTO (paseo) (canta: Yordy Torres) Tercer Puesto Festival Sabanero de
Acordeoneros y Compositores “Princesa Barají” de Sahagún (2012)
11.
MI
PORRO (ALMA Y VIDA) (porro) (canta: FBA)
12.
AL
GIGANTE DE LA BLUSA AMARILLA (balada lenta) (canta: FBA)
13.
14
DE JUNIO (balada lenta) (canta: FBA)
14.
UN
TIEMPO MEJOR (paseo parranda) (canta: FBA y Compañía)
Saludos,
FRANCISCO BURGOS A
(FBA)
martes, 14 de junio de 2016
UN RECUERDO… UN SENTIMIENTO… UNA CANCIÓN…
Hoy,
14 de junio, estaría quizá ENÁN BURGOS PERDOMO, mi progenitor, cumpliendo
noventa (90) años de vida si una temprana enfermedad no nos lo hubiera
arrebatado el 25 de octubre de 1986. Curiosamente, cien (100) años atrás, el 25
de octubre de 1886, había nacido su madre, mi abuela, MARÍA LUCÍA PERDOMO, a
quien con cariño llamábamos sus nietos “Mama María”. “El buenmozo”, me decía
ella cuando salía de sus aposentos, en Ciénaga de Oro, a recibir la visita
dominical de mi padre y se encontraba una vez más con el lunar de mi ceja
derecha adornando mis días de adolescencia. Cada beso suyo, cada halago, cada
mirada de amor han quedado sensiblemente recompensados, años después, en varias
de mis obras inéditas. ¿Quién podría pensar que el día de su cumpleaños moriría
uno de sus hijos? Así fue.
Pero
hoy quiero rememorar más un hecho de vida que de muerte. El día en que nació mi
padre. Porque un 14 de junio vino al mundo el humanista ejemplar, el médico abnegado,
el poeta de la luz que brilla en las espinas. Y también el orador de discursos
históricos y contundentes, el político que se retiró a tiempo cuando descubrió
que la política, pletórica de corrupción, no era lo suyo. Un hombre que treinta
(30) años después sigue vivo en el recuerdo agradecido de quienes lo conocieron,
en tantas buenas personas que me cuentan con alegría -una vez les aclaro el
parentesco- que fueron sus pacientes o tuvieron familiares a los que mi padre,
con mano mágica y milagrosa, les preservó la vista. Y hasta uno que otro de sus
copartidarios, con ocho (8) o nueve (9) décadas encima, me ha narrado
sorprendentes anécdotas que enriquecen este significativo legado familiar.
No
obstante, la más bella de estas historias me ocurrió hace diez (10) años
aproximadamente, mientras trascurría mi vida laboral en Guarne-Antioquia y atendí
en consulta jurídica a un par de señores de edad avanzada procedentes de
Angostura-Antioquia. Mi primer apellido los llevó quince minutos después a
interrumpirme para hablarme de un médico rural de apellido Burgos que estuvo
por aquellas tierras a mediados del siglo XX. Hasta donde pude contuve la
emoción que cada palabra generosa, saliendo del corazón de aquellos respetables
caballeros, me producía, emoción que iba en aumento hasta que no me quedó más
remedio que dejarla brotar y confesarles mi secreto: que yo era el hijo menor
de ese Enán Burgos Perdomo del que ellos se expresaban, tanto tiempo después, de
manera tan admirada. Se levantaron de inmediato a abrazarme, bordeando ellos y
yo el misterio de la lágrima anónima y auténtica. Apesadumbrados por la noticia
de su muerte, nos despedimos, no sin decirles que mi madre aún vivía, la misma
amorosa mujer que lo acompañó en aquellas primeras travesías de su quehacer profesional.
Y como la vida y la muerte juegan siempre juntas, esta última noticia les
devolvió la calma, haciéndome portador de muchas bendiciones para ella. La
felicidad que percibí en la voz de mi madre, Amparo Arango, cuando le conté ese
mismo día por teléfono esta historia, es algo que conservo como el más grande
regalo que pude darle antes de que, tres (3) años después, también se nos fuera.
Por
eso, esta canción que hoy comparto (en versión modesta, casera y artesanal,
solo yo, neceando un poco con un par de instrumentos), cuyo título es, por
supuesto, 14 DE JUNIO, va para familiares y amigos con la certeza de que sabrán
apreciar el valor de su trasfondo al margen del juicio estético o musical. Esto
último dejémoslo para la versión de estudio que hará parte del disco compacto,
ya bastante adelantado, que aspiro a atreverme a divulgar en próximos meses.
Hay canciones que por su contenido, por el alma que las cruza, están condenadas
a ser cantadas por su autor. Esta es una de ellas, en la que más que mi
limitada voz fluye mi sangre.
Valga
la oportunidad para comentar que en la foto del minuto 1 con 38 segundos figura
el doctor Eliécer Arrieta, un viejo amigo de la familia que a sus ochenta y dos
años acaba de fallecer el pasado viernes 10 de junio. Para su esposa, María
Eugenia Encinales, y descendientes, va también este recuerdo. Los amigos que se
mencionan en el canto y que aparecen en imágenes concomitantes (entre otros
convocados a las reuniones de aquella notable vieja guardia) son, en su orden:
José María Taboada de Vivero, mejor conocido como “Pito Taboada”, un personaje único
y legendario llevado por el escritor David Sánchez Juliao a una de sus obras
sonoras en 2004 (“El principio de Pito”; http://www.ivoox.com/principio-pito-david-sanchez-juliao-audios-mp3_rf_4278562_1.html),
y Rodrigo Giraldo, odontólogo de profesión, cercano e incondicional como
ninguno, garciamarquiano hasta las últimas consecuencias, acompañado en algunas
de las fotos por su esposa Carmela, quien sigue viviendo, sumando años hacia meta
centenaria, en su tradicional casa de Montería. “Pito” y Rodrigo quién sabe por
qué rumbos estelares andarán ahora contando historias y desmadejando tristezas,
y de este último cabe recordar la conmovedora carta que le escribió a mi padre,
a su amigo de andanzas imperecederas, para el homenaje póstumo organizado por
la Casa de la Cultura de Montería, en ese entonces dirigida por el escritor
José Luis Garcés González, y que fue publicada
meses después en el poemario “La luz brilla en las espinas”, que preparé
siguiendo estrictamente el sendero trazado por su autor en diversos
manuscritos, casi como pistas esporádicas que mi padre iba dejando cada vez más
convencido de que solo serían examinadas y útiles después de su deceso.
En
fin, recuerdos y más recuerdos.
Te
dejo, pues, papá, con esta canción en la que vibran además algunos de tus
versos más queridos. Ya no en tu portentosa voz, pero sí en la de este hijo
tuyo que supo escucharte y continúa, a su manera, sembrando esperanzas y
desesperanzas de arte y de poesía.
FBA
martes, 16 de febrero de 2016
EL CD DEL DESTIEMPO (2016)
En la foto, de izquierda a derecha: FBA, WILLIAM DÍAZ ANAYA (propietario del estudio de grabación y pianista de la agrupación musical de José Alfonso "Chiche" Maestre) y el joven acordeonero JUAN CARLOS CARRASCAL, durante el primer día de grabaciones en Sahagún-Córdoba (9 de febrero de 2016).
En efecto, ya estamos en el proceso de creación del primer Disco Compacto del Destiempo, que contendrá canciones y poemas todos de mi autoría. Varios de estos temas serán cantados por quien ha sido mi compañero de fórmula en festivales, YORDY TORRES GONZÁLEZ, quien, con estupenda voz -acorde con la atipicidad de mi estilo-, ha apoyado mi propuesta musical desde que nos montamos por primera vez en la tarima del “Princesa Barají” con la canción “Que canten los poetas”. Otros de estos cantos llevarán, por supuesto, mi voz, en especial aquellos que contienen un sello personal inconfundible y quizá, por ello, indelegable. Entre otros intérpretes, estarán: GABY ORTIZ (cantante de Pivijay-Magdalena); NAO MARTÍNEZ (conocida también como la reina de la Fusión y del Porro Jazz); Grupo de Bullerengue Casabe de Oro, de Ciénaga de Oro-Córdoba, con JOSÉ MERCADO a la cabeza y su estupenda cantadora LEIDY GONZÁLEZ, y JORGE MARIO BENÍTEZ, cantante sahagunense de destacada trayectoria.
En la foto, de izquierda a derecha: FBA, WILLIAM DÍAZ ANAYA (propietario del estudio de grabación y pianista de la agrupación musical de José Alfonso "Chiche" Maestre) y el joven acordeonero JUAN CARLOS CARRASCAL, durante el primer día de grabaciones en Sahagún-Córdoba (9 de febrero de 2016).
En efecto, ya estamos en el proceso de creación del primer Disco Compacto del Destiempo, que contendrá canciones y poemas todos de mi autoría. Varios de estos temas serán cantados por quien ha sido mi compañero de fórmula en festivales, YORDY TORRES GONZÁLEZ, quien, con estupenda voz -acorde con la atipicidad de mi estilo-, ha apoyado mi propuesta musical desde que nos montamos por primera vez en la tarima del “Princesa Barají” con la canción “Que canten los poetas”. Otros de estos cantos llevarán, por supuesto, mi voz, en especial aquellos que contienen un sello personal inconfundible y quizá, por ello, indelegable. Entre otros intérpretes, estarán: GABY ORTIZ (cantante de Pivijay-Magdalena); NAO MARTÍNEZ (conocida también como la reina de la Fusión y del Porro Jazz); Grupo de Bullerengue Casabe de Oro, de Ciénaga de Oro-Córdoba, con JOSÉ MERCADO a la cabeza y su estupenda cantadora LEIDY GONZÁLEZ, y JORGE MARIO BENÍTEZ, cantante sahagunense de destacada trayectoria.
En total, 15 o 16 canciones (y un bonus track con mis
textos-poemas “Soy monteriano” y “Cantando a Destiempo”, en mi voz). Nada fácil
decidirme entre algo más de 120 canciones, todas inéditas. La idea es priorizar
las que han figurado en festivales (premiadas o finalistas), pero atender,
sobre todo, al contenido lírico y poético de las mismas (aunque no faltarán un
par de temas rayanos con lo costumbrista y lo jocoso), pues soy de la
convicción de que, en tiempos de crisis textual como la que predomina hoy en
nuestra música, los “letristas” somos los llamados a intentar recomponer las
cosas. Me limitaré a atreverme a compartir (con modestia sincera) mi aporte
respetuoso y solidario. Por obvias razones, se quedarán por fuera canciones con
las que es posible que concurse durante el presente año.
En cuanto a músicos, estarán los de siempre, los
cercanos, los que me han acompañado en otras grabaciones, para otros fines, y
también en festivales, y otros que me han ofrecido ya su colaboración
desprendida, amigos todos, que iremos contactando poco a poco (no doy nombres
para evitar omisiones odiosas e involuntarias), según la necesidad y el
concepto de cada tema. Adelanto uno: como pianista estará el amigo DAUDET
SALGADO BRUN, conocido también en el mundo cultural como Declamador. Grupos
como SONIDO LIBRE COLECTIVO, A VIVA VOZ Tradición Oral y EPIDEMIA INC dan buena
cuenta de su calidad y experiencia artísticas.
De antemano, señalo que no se trata de un CD de
música vallenata ni de música de acordeón o sabanera. Espero que la presencia
del acordeón en unos temas y su ausencia en otros no lleve a tantos amigos
vallenatizados en extremo a calificarlos exclusivamente en función de sus
prejuicios e ignorancias musicales (excuse me; sé, sin generalizar, por qué, o
mejor, por quiénes, en particular, lo digo). De una vez les aclaro: son mis
letras, mis melodías, mis preocupaciones existenciales como sinuano atípico y
con visión universal, atrapado, además, por la rigurosidad del duro oficio de
narrar y poetizar. A eso, en lo musical, lo he llamado indistintamente
sinuanato o sinuato, pero podría simplemente llamarse FBA. No descarto, claro
está, que algunas de estas canciones puedan servir para ser parrandeadas en
sentido clásico, o (mejor todavía) como se disfruta de un buen libro en la
soledad de una hamaca voladora. Pueden gustar, pueden no gustar. Aspiro
obviamente a lograr más lo primero que lo segundo. Como están las cosas,
difícilmente sonarán en emisoras, pero es probable que se queden en el corazón
de los buenos amigos y de los amantes en secreto del arte libertario. Y eso me
bastará. Y si una sola de ellas lograra la extraña belleza de un solo baile
inusitado, me daré igualmente por bien servido.
Nos expresaremos, pues, en aires de paseo, porro,
cumbia, bullerengue sentao, merengue, balada lenta o blues, y hasta con cierto
saborcito a bolero romántico. Pero lo principal es que trataremos de lograr
montajes distintos, no sujetos a las velocidades rítmicas que acostumbra el
descalabro comercial de hoy día. Quienes me conocen o me han leído, saben que
mis ritmos son los del destiempo, con algo incluso de arritmia desvelada. Habrá
acordeón, ¡claro que sí!, el adecuado, donde se requiera como instrumento
principal o acompañante. Y a propósito: ¿cuánto dura o debe durar una canción?
Para los que critican su largura, valga precisar que no será tampoco eso factor
preponderante. Una canción dura lo que tenga que durar, pues el proceso de su
creación no depende de elementos ajenos a su lógica y dinámica internas. Con el
paseo-parranda titulado “Un canto a la vida” (cerrando el CD a manera de
despedida), sí que se exacerbará el rechazo de los amigos de la cortedad. Quien
busque rapidez y levedad posmodernas, no encontrará en este trabajo razón
alguna para salvarlo del olvido. Y está bien que así sea, pues, al fin y al
cabo, todos estamos cercados por la fatalidad de dicha a la que se refirió el
gran poeta maldito Arthur Rimbaud.
Vamos a ver qué resulta de todo esto y si arribamos
a buen puerto. Es bastante complejo lo que nos proponemos. Digamos que lo
tenemos claro, pero la gran dificultad (aparte de la económica) es lograr poner
este proyecto en práctica tal como ha sido pensado y sentido. Así que esto
apenas empieza, no hay afán, debo llenarme de paciencia. Planes susceptibles de
ir cambiando a medida que se vayan dando las cosas. Reto enorme, en medio de
obstáculos y limitaciones, que intentaremos al máximo superar.
Por supuesto que recibo donaciones generosas (hasta
simbólicas; se reconocerán los créditos). Así que, familiares y amigos que
deseen sumarse a esta utopía musical, ¡bienvenidos!
Bueno, excusen tanta publicidad (no es mi estilo).
Pero la vida me sonríe por estos días. Ojalá dure, y alcance para seguir bregando.
Los dejo con el listado de las canciones
seleccionadas:
1. UN NUEVO CANTO (paseo) (cantantes: Yordy Torres y
FBA) Tercer Puesto Festival Sabanero de Acordeoneros y Compositores “Princesa
Barají” de Sahagún (2012)
2. EL PINTOR DE LA VIDA (paseo) (cantante: FBA) Primer
Puesto, Trofeo Oro de Guaca, XIV Concurso de Poema Musical Inédito, XVIII Encuentro
Nacional de Declamadores y Poetas, Chinú-Córdoba (2010)
3. Y CANTARÉ POR SIEMPRE (paseo) (cantante: Yordy
Torres) Tercer Puesto, Categoría Aficionado, Festival Nacional de Compositores de San Juan del
Cesar-La Guajira (2015)
4. CUNA BENDITA (paseo-porro) (cantante: Yordy Torres) Segundo Puesto II
Festival Musical Pablo Flórez Camargo, Ciénaga de Oro-Córdoba (2012)
5. VUELVO A LA CUMBIA (cumbia) (cantante: por definir…) Segundo Puesto III
Festival Musical Pablo Flórez Camargo, Ciénaga de Oro-Córdoba (2013)
6. SIGUE CANTANDO, SIGUE EN TU JAULA (paseo) (cantante:
Yordy Torres) Canción Finalista del Festival Folclórico y Musical de Acordeoneros y Compositores
de Montelíbano-Córdoba (2015)
7. UNA ESTRELLA, UNA GUITARRA (paseo) (cantante: FBA)
Canción Finalista, Quinto Puesto, XXVIII Festival de Acordeoneros y Compositores de
Chinú-Córdoba (2012)
8. LA PAZ QUE QUIERO (bullerengue sentao) (Grupo Casabe
de Oro, cantadora Leidy González)
9. MI PORRO (ALMA Y VIDA) (porro) (cantante: por
definir…)
10. VIAJE CULTURAL
(merengue sabanero) (cantante: Nao Martínez)
11. EL ÚLTIMO BESO
(paseo-bolero romántico) (cantante: por definir…)
12. SABANERO Y
SINUANO (…) (cantante: Jorge Mario Benítez)
13. A LA MODA
(merengue vallenato) (cantante: Gaby Ortiz)
14. AL GIGANTE DE LA
BLUSA AMARILLA (balada lenta-blues) (cantante: FBA)
15. UN CANTO A LA
VIDA (paseo parranda) (interpretado por FBA y CÍA).
BONUS TRACK: SOY MONTERIANO y CANTANDO A DESTIEMPO
(poemas en la voz de su autor)
Opcionales:
AMOR SIN FRONTERAS (paseo) (cantante: FBA)
MONTERÍA (cuasi himno) (cantante: FBA)
Saludos,
FRANCISCO BURGOS A
(FBA)
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