martes, 3 de octubre de 2017

UN RÍO… CASI… DE LO MISMO

Una feria de la lectura en Montería será siempre una buena noticia. O eso todavía creo. Asistí al lanzamiento de “Un río de libros 2017, II Feria de la Lectura de Montería” con la esperanza de encontrar una programación oxigenada, que girara alrededor de otras voces, de otros mundos, hermanada incluso con otras desolaciones y tristezas.

Al llegar al Salón Bombardino del hotel GHL la noche del 29 de septiembre de 2017 recibí el primer impacto de decepción. Una ojeada al programa de este año –que me acababan de entregar– extirpó de inmediato mi optimismo.

Mientras me sentaba al final de un auditorio concurrido la pregunta inevitable fue acomodándose igualmente en mi atolondrada cabeza: ¿a qué juegan los gestores culturales? Ir a la fija, repetir hasta la saciedad temas y personajes, ¿es eso acaso “hacer cultura”?

Mi buen amigo el escritor sahagunense Julio César Pérez Méndez decía hace unos años que la cultura en Sahagún se encontraba secuestrada. Y eso ocurría en Sahagún, nada menos que en la que se precia de ser la ciudad cultural del departamento de Córdoba. Pues me temo que en Montería está pasando igual. Allá, por obra de politicastros, contratistas y otras pestes; acá, por una mezcla de discurso político machacado (el mismo que se avergonzaba de nuestro Pueblo Pescao cuando paseaba por lo que hoy es la Plaza Cultural del Sinú con los turistas), elite que gusta de frecuentar sitios elegantes o donde el arte escenifique su exquisita distancia, y un puñado de creadores cordobeses al parecer inamovible.

Debo mencionar (antes de que me lluevan dardos venenosos) que algunos de los repitentes locales me merecen el mayor de los respetos; como, por ejemplo, el doctor Álvaro Bustos González, a quien siempre será grato y edificante escucharlo disertar o conversar. No menciono a nadie más de los cercanos para evitarme líos (ni incluyo ni excluyo, y así cada quien sabrá dónde ubicarse). Dejo, pues, la puerta abierta, caben en mi rincón del silencio otros nombres que me simpatizan. Si son mis amigos o me aprecian (como yo a ellos), sabrán perdonarme la omisión.

En cuanto a los de afuera, voy al grano. ¿Cómo es posible que Alonso Sánchez Baute, que protagonizó un pésimo y aburrido conversatorio con Carlos Marín Calderín el año pasado (sobre cómo Ricardo Palmera y Rodrigo Tovar terminaron convertidos en Simón Trinidad y Jorge Cuarenta, en el que desfilaron también sus recuerdos amistosos en el Valle de Upar y su identidad sexual), vuelva a esta segunda versión de “Un río de libros” con tres (3) presentaciones? Dizque a tertuliar con estudiantes sobre el oficio de la escritura, de su relación con la ficción, la realidad, los personajes y la lectura. ¿Más del mismo bodrio acaso? Y horas después lo tendremos al lado de directores de bandas conversando sobre el porro y sus amenazas, teniendo como telón de fondo su regularcita telenovela “La luz de mis ojos”. Pero como si fuera poco, estará al día siguiente dirigiendo un taller para jóvenes titulado “Escribir con las tripas”. ¿Con las tripas? ¡Mierda!, qué vaina tan peligrosa en manos inadecuadas. Pobres estudiantes, pobre porro, pobres jóvenes. Dioses tutelares del Sinú, líbrennos del bien (y de él) en “Un río de palabras 2018”.

Observo luego, siguiendo la programación del evento, que Alberto Salcedo Ramos volverá a hablarnos del Caribe. “¿De qué hablamos cuando hablamos del Caribe?” es el título de su novedosa charla. Recuerdo entonces que el año pasado se leyó poéticamente el Caribe, se señalaron las características literarias del Caribe colombiano, y hasta el propio Salcedo Ramos, abordando los universos de Diomedes Díaz y de Kid Pambelé, se refirió a la cultura popular de nuestro Caribe tan cacareado. Como que no les bastó a los organizadores. Llegué a pensar que contaríamos con Haruki Murakami en calidad de contertulio, pero en su lugar, empeorando las cosas, otra pregunta inquietante se enquistó peligrosamente en mi cerebro: ¿se programan estos eventos en función de mantener vigentes ciertas chácharas y a los oficiantes que viven o se lucran de ellas?

Y saltando de auditorio a pasillo, Alberto Salcedo Ramos conversará con Adolfo Pacheco Anillo (que valga la rima). Show de cierre. Cuento, canto, alguito del Gabo, las historias mil veces contadas en cuanto escenario se atraviese. Pienso en algo tormentoso: si no es suficiente con escribir, cantar y componer, si no es más importante el arte que el artista, si es necesario soltar el mismo disco en todos lados… Mientras tanto, cancionistas de nuestro Sinú menos privilegiados o con menos suerte (no menciono sus nombres para evitarles molestias), con una carga lírica y poética de extraordinaria valía, permanecen anclados en el olvido, no obstante mantener su capacidad creativa intacta y contar con una obra inmensa en mora de ser conocida. ¡Cuántas canciones inéditas, acopladas al arte y no al comercio, sufriendo el amargor del abandono!

Me devuelvo en el programa y arribo a otro tema interesantísimo, nunca antes visto: los 50 años de los “Cien años de soledad”, el Caribe de Gabriel García Márquez. Más preguntas acechando: ¿es otro Caribe el de Gabo?, ¿hay varios Caribes colombianos?, ¿se dirá algo distinto de lo ya expresado en un Festival de Literatura reciente y en otros espacios similares? Sin demeritar el peso de la efeméride, no dejo de pensar en que lo trillado termina por sepultar lo pretendido. Su conferenciante, Alberto Abello Vives, sabe sin duda del tema (lo recuerdo hablando de aspectos afines en un festival nacional de cultura de Sahagún). Empero, ¿no ocurrirá lo mismo que con la conferencia de Pablo Montoya el año pasado (“¿Para qué la literatura?”), quien leyó el misto texto leído en la celebración del décimo aniversario del Programa de Literatura Virtual en la Universidad Autónoma de Bucaramanga el 16 de mayo de 2016? Las mismas conferencias cambiando de salones y paredes. ¿Será ese el destino de los escritores exitosos? ¿Repetir y repetirse, con aire farandulero, en pos de aplausos, dinero y felicidad?

El tema periodístico no podía faltar. Nombres y apellidos que estuvieron en 2016 aflorando su preocupación por la crisis del periodismo y de los medios, vuelven esta vez al mismo tema, en relación ya con las redes sociales. Dos de sus conversadores en 2016 son hoy moderadores de eventos en la nueva programación. Y al tema periodístico se le suma la “confesión” (así se publicita) de un polémico periodista de la región en torno a asuntos íntimos, entre los cuales se resalta uno socialmente urticante: su cercanía con Carlos Castaño. Parece que no tuvimos tampoco suficiente con Ricardo Palmera y Rodrigo Tovar en 2016. Muy en la onda de permitir que se utilice la cultura para ensalzar factores generadores de un dolor dolorosísimo que aún no logramos espantar. ¡Los espantos siguen haciendo de las suyas, y la cultura se presta para adorarlos!

En fin… Refrescante sí que Miguel “Happy” Lora regrese, después de muchos años, con sus fintas, risas y trompadas; que el humor y el deporte igualmente se confabulen; que el arte contemporáneo asuma un interrogante espinoso; que la historia del libro, al igual que la de nuestra ciudad, nunca se acaben de contar, para que podamos ver también la Montería real, la que no se refleja en la banalidad del físico progreso; que el Piero de “Juan Boliche” y “Mi viejo” resucite también por aquí; que los libros y la lectura intenten emularlo.

En lo musical, repite el porro y el lugar común de una discusión ya trajinada en festivales, encuentros, foros y espacios académicos. Paradójicamente, son las musas del vallenato las que hacen presencia en esta segunda feria de la lectura de Montería. Distinguidos gestores, nosotros también tenemos nuestras musas, no solo en el alma de las canciones famosas podemos encontrarlas. Triste realidad la de estos gestores culturales que no exploran más allá ni más acá de lo ya reconocido o afamado. Pero más triste aún la de un público que tampoco se interesa en hacerlo y se deja llevar por lo que se supone es per se muy bueno, en consideración a la calidad de los participantes convocados. Supongo que un programa en el que aparezcan nombres menos conocidos o ignotos estaría condenado a fracasar, así contenga mucho más fondo y riqueza artística diversa e innovadora. La música vallenata, por ejemplo (la que era en verdad música vallenata, no la de los mercachifles del pendejismo de hoy día), contó en su momento con difusión comercial logrando pelechar en muchas partes, por lo que es obvio que sus canciones más representativas, las que, por fortuna, siguen sonando, estimulan a quienes crecieron escuchándolas. La música de acordeón y sabanera, no obstante estar a la altura de contextos más universales, no ha resultado ser tan agraciada, su acervo no ha recibido la ventaja del bombardeo mediático ni ha tenido con qué comprarlo, y es obvio que no sea atractiva para quienes poco o nada la conocen. Pero es precisamente en esto donde un auténtico gestor cultural debería desempeñar un rol determinante. Si hablamos de cultura, cultura es también procurar que la calidad estética aún no apreciada pueda llegar a serlo. ¿Por qué no hurgar en nuestros cantores ocultos y en sus musas? ¿Por qué no apostarle a la atipicidad y a esos brotes de extraña juventud que chapalean en hoscos horizontes? Me imagino que un gestor cultural obedece asimismo a relaciones de poder, a entrañables roscadas, que unos cuantos acceden a su oído, recomendando esto y aquello, lo que explicaría que un personaje de corto vuelo artístico se me aparezca otra vez (como lo hace en todos lados, ¡y para todo!, para cualquier cosa) por aquí.

Liberado de semejante horror, me detuve brevemente en algunas pretensiones temáticas que retornan este año. Veamos: para qué sirve el arte, los libros que vale la pena volver a leer o que cambiaron su vida y su obra… Me interrogué de inmediato sobre cuáles serían mis respuestas, y me quedé de alguna manera en blanco, al borde del estupor. ¿Servirá para algo saber para qué sirve el arte si es que en realidad sirve para algo? Un nuevo tema, no digno en mi opinión de la magnitud de sus hablantes, se perfiló ante mis ojos: en qué se parecen el amor y la lectura. Huelgan los comentarios. Y otro más empañó abruptamente mi vista: cómo reconocer la buena poesía. ¡Diablos! Poner a los poetas a pontificar sobre poesía, obligarlos a transitar el minado terreno de la metapoesía… No quisiera estar en sus zapatos. Suficiente tiene un poeta con serlo como para estar mostrándose como tal cabalgando sobre poemas propios o ajenos que los hayan estremecido (pienso en escuálidas poéticas del seísmo), y tener que explicar, además, por qué lo son: por qué sí son poemas y no otra cosa que quizá, para ventura, pudieran mejor ser.

El segundo y definitivo impacto de decepción me sobrevino cuando, dejando a un lado el programa y dispuesto a presenciar el acto inaugural, el Alcalde de la ciudad remachó un discurso reincidente, con carantoña y salva de aplausos para su consorte. Pero faltaba lo peor: entrevistador e invitada, la poeta y novelista Piedad Bonnett, cayeron una vez más en la flama de “Lo que no tiene nombre”. ¿Habrá lugar a intervenir?, sentí esa inquietud saltando en mi interior. Quería preguntarle por qué seguir hablando de ello si quedó tan bien escrito y sopesado, si se trata de un dolor supremo que debe más bien seguirse resistiendo como vital y fielmente corresponde: en silenciosa soledad. El libro habla por sí solo; si consiguió salvarse del morbo, con dificultad podrá lograrlo conversatorio tras conversatorio, a menos que se circunscriba a su componente literario (pero, ¿a cuál?, si literatura y vida parecen en este caso inseparables). Por suerte, no hubo sección de preguntas y la misma Piedad Bonnett salió con inteligencia al paso, prevenida tal vez por críticas mordaces recibidas, sacudiéndose (me dio esa impresión) el espectro de un libro cuya gloria literaria debiera agobiarla sin remedio. No debe ser fácil para madre y escritora asimilar su éxito comercial y literario ni seguir encerrada en la publicidad de su derroche. Desde su presentación por Héctor Abad en marzo de 2013 ha caído mucha agua informática sobre este libro, hasta figurar en el intríngulis de premios literarios como el Rómulo Gallegos de 2015 entre las novelas finalistas. Hablo de esto porque no lo había hecho en Montería, pero en Bogotá no lo haré más, fueron más o menos sus palabras. Creería yo que no lo debería hacer más en ningún lado, que la valentía que la ayudó a escribirlo debería servirle ahora para dejarlo descansar en paz. Tarea de buenos lectores será la de no permitir que su grandeza muera.

Me parece que estuvo bien Carlos Marín en su papel de entrevistador, se notó la elección cuidadosa de cada vocablo, sobriedad recíproca, salvo en lo ya dicho y en las dos preguntas iniciales donde Raúl Gómez Jattin y Gabriel García Márquez sirvieron de consabidos abrebocas. Sobre Raúl me quedo con la anécdota de Enán Burgos Arango tiempo atrás y con la carta-pájaro reciente que le envió John Better desde la helada ciudad donde se enferma.

Bien. Me preparo para asistir (sin escolta) a algunos de los eventos anunciados. Del 19 al 22 de octubre. Me digo de nuevo que una feria de la lectura en Montería será siempre una buena noticia. Optimismo y esperanza saben cómo alebrestarse, y ya sabemos que en el Sinú no hay decepción que aguante demasiado.


FRANCISCO BURGOS ARANGO
(FBA)     


domingo, 28 de mayo de 2017

Invito a visitar mi canal FBA en YouTube.

Saludos,

Francisco Burgos Arango
(FBA)

Enlace:

https://www.youtube.com/channel/UCMfaiaD8V-q7s7NsfWHkRNQ

domingo, 12 de febrero de 2017


PEQUEÑA AUTOBIOGRAFÍA TRAGICÓMICA

 

Respondo al nombre de Francisco Burgos Arango y también al alias (¡cuidado!) de FBA. Dicen que soy poeta, escritor y compositor de canciones, y estoy por creer que algo de esta calumnia debe ser cierto. Nací en la colombiana ciudad de Montería, a orillas del río Sinú, hace un montón de años, en el Hospital San Jerónimo, cuando estaba lejos de convertirse este en sede de fiscalías. No sé cómo pero cursé y aprobé estudios de primaria y secundaria en un colegio de curas (La Salle; colegio de La Salle tan temido, así nos tienes hoy, sin pizca de emoción..., así empieza mi versión de su glorioso himno), en el que pasé, ¡qué duda cabe ya!, los peores años de mi opaca vida. Dos árboles hermanos (uno de guayaba, el otro de mamón) me ayudaron a resistir tanta infelicidad acumulada cuando, liberado de la tortura escolar, volvía a casa y al patio donde ambos vivían, trepándome de inmediato a ellos para pensar (nunca he sido soñador) en futuros y mejores crepúsculos. Dichos árboles fueron con el tiempo asesinados por la envidia vecina y el progreso familiar. Con cartón de bachiller –fuerza  mayor irresistible– me echaron de mi tierra a empellones, me extirparon la única felicidad que tenía en ese entonces (noches enteras jugando fútbol con los jardineros del barrio; uno de mis cuentos recuerda aquellos soles), rumbo a una universidad también de curas (la UPB de Medallo, cuando su facultad de derecho estaba situada en una especie de monasterio lóbrego, frío y silencioso), de la cual, como pude, después de un par de retiros y reingresos logré egresar más muerto que vivo, sin saber qué diablos hacer “laboralmente” de ahí en adelante, con mi padre realmente muerto, recién enterrado, y con otra experiencia amarga dañando el corazón del muchacho extraviado que algún día fui (que sigo siendo).

 

Mi primer trabajo llegaría para sellar la fe de la amargura. Municipio de Montería, juez permanente de policía, cárcel municipal, dos años y pico lidiando peleas, insultos, amenazas, corrupciones, delitos, contravenciones, cantinazos y cadáveres. Época aciaga y violenta, más de ochenta levantamientos me familiarizaron con la variopinta muerte, turnos larguísimos los de aquellas noches al vaivén de la siempre festiva calle 41, pues debo alegrarme un poco y decir que fueron también dos años y pico de muchas cervezas y ruidoso dominó. Como debo contentarme asimismo al recordar a las innumerables pelanduscas que fueron mis amigas, cuando las ponían a disposición del juez de turno en las batidas o acudían temprano, rayando el alba, a hacerse el control de sanidad.

 

Desempleado, las luchas estudiantiles me esperaban, y fue así como el viejo sueño de estudiar Ciencias Sociales en la Universidad de Córdoba llegó para “salvarme”. Pero esta historia la contaré después, en mis eventuales “memorias”, ya que es rica en hechos y en matices, extremadamente bella y tormentosa. Basta con decir que creo poseer el récord en ambas universidades de ser el egresado que ha tardado más para graduarse. En el primer caso porque odiaba el Derecho (esto me enorgullece) y en el segundo porque me tocó emigrar por instinto de conservación (esto, a estas alturas, no tengo la puta menor idea de qué signifique o para qué me sirva; solo cruces, olvidos, traiciones de amigos, invisibles desgracias…). Entre tanto, mi segundo y actual trabajo (cuando se vuelva recuerdo hablaré de él) me ha permitido ir de ciudad en ciudad, de traslado en traslado, por más de veintitrés años, buscando el sitio ideal donde enfrentar con relativo optimismo y mínima tranquilidad el rigor de la iniciática vejez. Uno de esos traslados me permitió volver a los angustiosos días de mi inexistencia jurídica en Medallo, pero esa vez, golpeado y con la firmeza del sobreviviente, aproveché la estadía para cursar estudios de Ciencia Política en la Universidad de Antioquia (experiencia esta sí grata e inolvidable). Dicen también que soy un buen sindicalista, gran negociador –malicioso y radical– defendiendo los derechos de mis compañeros de trabajo. Sin militar en ningún bando, esta parte dulce y positiva del cuento se la debo a mi padre, a su poesía, él me enseñó a luchar por causas justas. Y a perderlas casi todas.

 

Y así, como barrilete sin cola, después de años, volteretas y caídas regresé al Sinú. La música, la poesía, la literatura volvieron a llenar mi vida. Hoy en Sahagún, ciudad extraña, de inmensos contrastes, dominada por egos y dobleces, donde habitan, empero, seres excepcionales que sobresalen en lo cultural y dignifican el arte del sentir. Desde mi trinchera aporto en soledad lo mío.

 

¡Qué vaina tan complicada esta de existir, y la otra que rimando la acompaña: la de tener que convivir! Dejémonos de pendejadas: la felicidad no existe, cualquier hecho, por más agradable que sea, deja ver la tristeza que lo llora. Y los poetas sí que saben darse cuenta. Se necesita solo acelerar el tiempo, como en las buenas películas que acaban en tragedia. En la mejor tragedia de todas: la que no requiere derramar sangre para mostrar su doloroso encanto.

 

Por fregar, me inventé un nombre artístico: “El cantor del destiempo”, y he publicado a medias los siguientes libros:

 

Poemas de antesala (poemario, 1991)

Cuando la muerte ama (libro de cuentos, enero de 2000)

Un imposible viaje (poemario, junio de 2002)

Cantando a destiempo (poemario, junio de 2010)

 

Poseo un ramillete de libros inéditos, ya terminados, que es como para asustar a cualquiera. Son, en orden cronológico:

 

Preces del olvido (poemario, 2012)

Llorar contigo (poemario, 2013)

En libación solitaria (poemario, 2014)

Sobre mojado (poemario, 2014-2015)

Prosas para romper la felicidad (poema en prosa, 2015)

Entre oquedades y tedios (poemario, 2015-2016)

Prosas para romper la felicidad (II) (poema en prosa, 2016-2017)

 

Y dos libros más en proceso de escritura: Santo remedio (libro de cuentos); La pequeña vida (novela).

 

Confieso que no sé qué hacer con ellos, me reconozco, ¡por fin!, incapaz de autopublicarme, y como prácticamente habito en la oscuridad encontrar un editor que lo haga por mí es otra de las grandes utopías que me han jodido siempre. Así que les dejaré ese lío a mi compañera de efugios y a mi descendencia: a K (tranquila, te quedará también mi pensión de servidor público mal remunerado), y a mis dos hijos de diferentes mundos, por fortuna contrarios a estos incomprensibles males del espíritu. No faltará por ahí, al correr del tiempo, algún nieto, bisnieta o tataranieto que de manera misteriosa se interese.

 

Como si fuera poco, me muevo también en asuntos musicales, compositor de alrededor de siglo y medio de canciones en ritmos o aires de paseo, merengue, porro, cumbia, bolero, balada, bullerengue sentao y fusiones. Y de una vez lo digo: gracias a lucifer nadie me graba. Alguna vez, andando en festivales, empecé a hablar de “sinuanato” (un amigo alado y bohemio prefiere el término “sinuato”) para tratar de identificar un poco la atipicidad que me alimenta; finalista y premiado en sus concursos de canción inédita un disco compacto que da cuenta parcial de estos recorridos vio la penumbrosa luz el 5 de diciembre de 2016. Su título no podía ser más ingenuo y engañoso: “Y cantaré por siempre”. Enemigo por convicción del criterio comercial en boga (vacío y ridículo a más no poder), su fracaso económico y escasa circulación eran de esperarse. Así que si acaso seguirán cantándose mis canciones en el lodazal del Tiempo, cosa que no me desagrada para nada: quizá sea este el mejor destino posible de los cantos profundos.

 

Ajeno de roscas y lamberías, no sé cómo pero he sido jurado de concursos musicales y de declamación. Hasta he participado con lectura de poemas y presentación de ponencias en festivales, encuentros, conversatorios, congresos y eventos afines (y escuchen bien: locales, regionales, nacionales e internacionales… así los califican en Colombia cuando asisten extranjeros; lo más lejos que yo he viajado es al corazón de la tarralí). Pero hace rato no me invitan a esos clubes de amigos que se adulan unos a otros y hasta se homenajean entre ellos. Debe ser por alguna crítica publicada en un blog que creé en 2008, “Esconces y Destiempos”, en el que una vez se me voló la piedra y me desahogué señalando algunas incómodas y punzantes “verdades”. Mentiras que además produzco, irresponsablemente a salvo de mí mismo.

 

De todos modos, quien quiera convocarme a una lectura poética o a una puesta en escena musical o a algo que se les parezca (reír no cuesta nada), ya sabe cómo encontrarme. Por aquí, en Facebook (Francisco Burgos A) o en el correo: sinumania@hotmail.com. Y si quieren un número telefónico ahí les tiro este: 3007863950. Les ofrezco shows de esos que se roban miserablemente todos los aplausos. Aunque como dice una enemiga gratuita que tengo por ahí –que se las da de gestora cultural y hasta de poeta–, ¿para qué?, no pierdan el tiempo, FBA no tiene obra, es culturalmente un desechable. Y me temo que tiene toda la razón.

 

Después de todo lo anterior, comprenderán por qué una psiquiatra me declaró portador de un “trastorno de ansiedad crónica generalizada”. Así que ojo: soy peligroso, impredecible. Cervezas y tertulias con pocos amigos siguen siendo parte de la terapia que tuve que interpretar y ajustar para poder sobrevivir al diagnóstico. Y ahí vamos, dando lata todavía.

 

Se me olvidaba: a mi madre (muerta en 2009), le heredé un poco de su infinita bondad. Lágrimas secas me siguen persiguiendo.

 

Por último, breve noción de un lastre: nací, como se dice comúnmente, en cuna buena, con apellido ilustre, y, pese a sus aparentes ventajas, ni les cuento lo que me ha costado sobrellevar esta carga a la hora de intentar mostrarme como en verdad me imagino que soy. Y una aclaración: pertenezco al “Burgos” cultural (cuyo Estado Mayor Central continúa siendo presidido por el extinto poeta orense H. Galo Vurgos Perdomo, sin la “B” del ornato), no al politiquero, aunque soy más político que todos ellos juntos, solo que la política en la que creo no es de este mundo, mucho menos para esta criolla perdición abundante en lacras y en corruptos. Por tanto, no tengo plata (¡sí!, amigos, ¡así es!, inviten, paguen la maldita cuenta de las “frías” que quedaron debiendo la última vez), soy de estrato 2.16 en promedio (6+2-1.5 dividido 3), y sin herencia a la vista pervivo con un modesto sueldo que pondrá en apuros a mi pobre K cuando yo le falte y tenga ella que cubrir todo lo que significa esfumarse de esta farsa. Confío en que no la dejen sola… ¿Familiares? ¿Amigos? Respondan, comprométanse, ¿hay alguien por aquí?

 

Bueno, eso es todo (por ahora), ¿cómo la ven?

 

Los dejo con sus éxitos y esperanzas.

 

Y con un poemita (cuota inicial de un nuevo libro) escrito la noche del viernes 10 de febrero de 2017, de un tirón, en medio del recital de unas amigas y con jazz juvenil amenizando.

 

La poesía hay que reventarla

escupirla

adoctrinarla,

que sirva algunas

desastrosas

veces

para algo.

Y por favor no la lloren

no se desmayen

frente a ella.

Se merece solita

toda la imperfección

del mundo.

Déjenla bailar tranquila

sus tristezas,

seamos todos capaces

de olvidarla.

 

 

F

B

A

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 3 de octubre de 2016

¿LARGA VIDA A LAS FARC-EP?

Llevo horas tratando de entender, sin la contaminante voz del corazón, lo ocurrido ayer en Colombia con la votación del Plebiscito. Como también frenando el deseo (la obligación más bien) de ser uno más de los muchos colombianos que se han venido expresando en uno o en otro sentido, desde el dolor sincero los aparentemente derrotados, y desde la incomprensible felicidad los supuestamente victoriosos. ¡Hasta ahora!, que no me quedó más remedio que ceder a la tentación por un solo motivo: necesito desahogarme, recuperarme cuanto antes de esta tristísima página de nuestra loca y violenta historia republicana. Así sea únicamente para mí, en la soledad de este blog poco frecuentado por viajeros informáticos.

Bien. Entro en materia. Lo primero que se me ocurre es que hay que deslindar muy bien el resultado. Tengo amigos que optaron por el SÍ y otros que lo hicieron por el NO, y sé por ello -digamos por tanto de fuente confiable– que buena parte de los positivos no fueron votos gobiernistas, ni los negativos lo hicieron arrasados todos por las maquinaciones del poderoso dueño de lo Ubérrimo. Así que considero que no hay que buscar perdedores ni ganadores en partidos o movimientos políticos, ni circunscribir el asunto a una mera confrontación Gobierno-Centro Democrático. Lo que se perdió fue la gran oportunidad de ponerle fin a la debacle del conflicto armado, y lo que se ganó es la incertidumbre de prolongarlo sin saber a ciencia cierta qué va a pasar ahora.

Perdimos todos los que creímos en esa primera posibilidad, en mi caso, desde una convicción honesta, desprovista de compromisos y militancias, preocupada por el bienestar de las generaciones venideras. Aunque confieso que no me fue fácil decidirme por el SÍ. Y no lo fue, por razones que no tienen nada que ver con las bombardeadas por el componente ideológico del NO. Un espíritu rebelde vive en mí desde hace un sinnúmero de años, un animalillo radical que a veces me pesa en demasía pero que, en todo caso, me hace ser alérgico a la propaganda agresiva del poder, a tener que coincidir con oficialistas o con barones electoreros inmersos en el SÍ por coyuntura y conveniencia, nunca dispuestos a desmovilizar la catapulta de sus privilegios. Y por otras cosillas de orden quizá filosófico y político que prefiero no comentar. El silencio, en las actuales condiciones, debe hermanarse con la prudencia. Pero, sobreponiéndome al lastre de mi animadversión, voté por el SÍ, y me tranquiliza sobremanera haberlo hecho, pues el NO nunca estuvo entre mis planes. Y que conste que entre mis alergias está también la que experimento contra el sistema electoral de este país, cargado de falsedad y corrupción. El resultado no me sorprende. Es más: lo esperaba, se notaba claramente en las redes sociales donde el asunto lucía bastante reñido. Y esto me motivó también para superar una sabatina resaca musical y salir a participar por el sueño de un mejor país para todos. Por primera vez, sentí que mi voto, un voto de diferencia podría ser determinante. Lamentablemente, no lo fue. Lo intenté, lo intentamos queridos amigos que votamos sinceramente por el SÍ, así que sintámonos bien por eso, por haber tenido el valor y  la grandeza de expresarnos constructivamente en un momento político tan difícil y complejo. No son tiempos de arroparnos con el desatino de la indiferencia ni de parapetarnos en la brutalidad del horror.

Por otra parte, ya está más que comprobado: la democracia, sin cultura política, es sumamente peligrosa y contradictoria. Un error político, de cálculo incluso, nos tiene sumidos en una crisis de inmensas proporciones. Existen, sin duda, situaciones excepcionales, de alta política, que atañen a valores supremos, y que no deben, en mi opinión, sujetarse a formalidades populistas. Mucho menos en un país tan afecto al desangre y al caudillismo. Y menos aún si la imagen de los actores que suscriben los acuerdos está por el suelo. Haber dado papaya, estando de por medio nada más y nada menos que la paz escurridiza de Colombia, terminó convirtiendo el más largo anhelo de los colombianos en una estupidez desastrosa e imperdonable.

Pero bueno, ¿en verdad perdimos? Quizá no. Pues pese a tanto factor en contra, medio país electoral le dijo SÍ a una propuesta diferente a la liderada por la extrema derecha de nuestro conservador destino. Si bien tuvo también el NO sus argumentados y respetables defensores, lo cierto del caso es que el Uribismo y su Centro Democrático se van a querer beneficiar de ello sin importarles la suerte de los votos por el NO que no son de su redil. Y no hay que engañarse: tampoco les interesa la paz de los colombianos ni cambio social alguno. Lo que buscan es recuperar el poder como sea, con miras a las Presidenciales de 2018, y el respiro logrado no van a echarlo a perder volviéndose solidarios con la continuidad de un proceso que, a fin de cuentas, ni política ni electoralmente les conviene. Y es aquí donde quizá radique la victoria simbólica del SÍ: hay con qué oponer resistencia, para seguir luchando e impedir, desde la legalidad, que un proyecto tan macabro consiga su objetivo. Y en tal contexto, ¿se podrá decir entonces que ganaron los del NO? Para nada, en absoluto, pues tanto ellos como nosotros seguiremos sufriendo las consecuencias de esta terrible equivocación histórica, pues así las balas y las bombas no alcancen a perturbar la comodidad de nuestros hogares, la conciencia, frente a las nuevas imágenes de la tragedia que continúa, no nos dejará tranquilos como pueblo.

Y por último: ¿ganaron las FARC? ¡Claro que sí! Hoy adquieren más protagonismo que nunca, el plebiscito no era lo de ellos. Regresar a la guerra sería una opción digna y consecuente a mi modo de ver, pues, ¿para qué reintegrarse a una sociedad que no los quiere ni está dispuesta a garantizarles seguridad plena y oportunidades democráticas? Solo que prefiero creer que su actual comandancia pasa por un grado de sensatez nunca antes visto y que la vía de la solución política sigue siendo su principal arma. Por lo pronto, ganaron tiempo y vigencia.

Se escuchan ya las voces que proclaman intereses de sectores en extremo contrapuestos: Asamblea Nacional Constituyente. Maravillas y paradojas de nuestro bello terruño. Y empiezan las renuncias… ¿Se impondrá lo jurídico sobre lo político? Amanecerá y veremos.

Toca seguir viviendo (y sobre todo muriendo) en el país de siempre.

Duele decirlo, pero es consecuencia del estancamiento provocado por una victoria llamada en realidad a mejor causa: ¡Larga vida a las FARC-EP!

Saludos,


FBA


           

sábado, 9 de julio de 2016


UN TEXTICO CATALIZADOR DE NECESARIOS DESAHOGOS. Tomado del libro en elaboración “Prosas para romper la felicidad II” (su parte I se terminó de escribir en 2015 y es candidata a publicación en diciembre de 2016, por encima de libros inéditos que le preceden y de otro posterior ya culminado).

 

No soy dado a divulgar de inmediato (ni siquiera en tiempo lejano) lo que escribo, mucho menos si se trata de algo todavía en proceso de creación, sobre todo en medios efímeros donde abundan la insensatez y la pedantería. Pero fue tanta la desintoxicación lograda (no obstante haber elegido, en beneficio de la ficción y de la poesía, no ser más directo y cortante), que la suelto de una vez a fin de completar la catarsis que aún me urge…

 

PROSA No. 19 (escrita anoche, en una tienda bebedora de Montería):

 

Ay mi querido e inolvidable amigo Alfonso Naar Hernández (resalta por favor su nombre red social, a ver si le llega alguito de este pálido lamento), cuánto no diera para que estuvieras de nuevo aquí, megáfono en mano, voz erguida, alma risueña, denunciando solo y terco la invisible corrupción que tu pluma furiosa igualmente revelaba. Qué no diera hermano mío para que regresaras del plácido silencio de la muerte, y luego de ponerte al corriente de las cosas –con guaro y Leonardo Fabio volviendo a musicar las fibras de tu libertaria presencia–, se te diera de inmediato por escribir otro de tus carteles punzantes, algún comunicado inusual, y hasta idear la penúltima toma sin cuartel, una huelga de hambre como aquellas que voltearon la historia, la vida y el amor. Y siempre con Josefina cerca, nuestra amorosa y distante Josefina, enfermera de encantos y de miedos. Estábamos hechos de una locura genial y torrentosa amigo mío, atípicas virtudes repletas de defectos, y nos colmaba, sin quererlo, la eterna felicidad de la derrota. Utopistas incansables. Eso fuimos, aunque yo sienta todavía (a veces), alegrándome el rumbo, la antigua maldad que flotaba en mi inexplicable desazón. Pero ya estoy viejo y cansado y putrefacto. En cambio tú, invencible Naar, me llevas la ventaja de haber muerto y de poder volver, con renovadas luces, a perturbar la tranquilidad del umbroso forajido. ¿Te acuerdas de aquello que modulaba el destiempo? Triunfos, famas y sueños que se los lleve el Patas. Retorna, ¡por favor!, heroico Alfonso,  hay tanto farsante suelto viejo "Chacho" (sí, aún me acuerdo de cómo te nombraban tus paisanos, y sigo muriéndome de pavor cada vez que paso por esa Purísima tuya de diabolines y tristezas, y no entro a conocer la tumba imprecisa de tus huesos; ya lo haré, te lo prometo), mucho trepador enfermizo haciendo de las suyas que te necesito otra vez aquí, con carácter, con valor, con dignidad, exigiendo academia, pintando democracia, supurando emoción. ¡Que tiemblen los victoriosos que cambiaron de mierda! ¡Que se ofusquen los egos que escupen su pasado! ¿Qué tal esa belleza turbia y gorda que osa confundirlos?, ¿y qué tal esos aplausos ignorantes de falsos izquierdosos? Así que, ¡manos a la obra compañero!, es tiempo de renovar la gloria del desastre. Porque si después de esta última guerra que libremos volvemos a perder lo que nunca podrá ser, no importará tampoco qué pase con nosotros, hay verdades difíciles que no están al alcance de obvias resistencias, somos al fin y al cabo un solo corazón vomitando desgracias, tú, maravilloso Naar, te irás nuevamente de este mundo infeliz tan festejado por ingratos y traidores, pero esta vez, ¡por fin!, me iré contigo, libre ya del opresivo estrato, a cantarle mis miserias a un sol inexistente.

 

***

 

TERMINO CON UNA NOTICIA MUSICAL. Ahí, poco a poco, se ha ido avanzando en el CD DEL DESTIEMPO, que tendrá como título: Y CANTARÉ POR SIEMPRE. Nos encontramos en proceso de afinación e incorporación de otras voces y coros. Vendrá luego la mezcla y la masterización para pasar al diseño de carátula y entrar por último en el proceso de prensar el disco. Después de mucho ir y venir, no todo terminó siendo como se planeó, pero nos acercamos bastante. Para empezar, creo que está bien. Como suele ocurrir, fue necesario replantear cosas, unos temas salieron, otros entraron, igual en materia de intérpretes y conceptos, cantantes invitados que no respondieron como se esperaba (desconozco razones, supongo que no se ajustaban las cosas a sus estilos o algo así; respetable en todo caso, el “sinuanato” tiene sus misterios, su intríngulis, su atipicidad). Como lo sostuve en anterior publicación, no se trata de un CD de música vallenata ni de música de acordeón o sabanera. Son mis letras, mis melodías, mis preocupaciones existenciales como sinuano atípico y con visión universal, atrapado, además, por la rigurosidad del duro oficio de narrar y poetizar. A eso, en lo musical, lo he llamado indistintamente “sinuanato o sinuato”, pero podría simplemente llamarse FBA. Varias de esas canciones llevarán por eso mi modesta voz, pues arrastran un "sello personal" ineludible, letras, melodías y ritmos que reclaman ardorosamente mi presencia, mi forma de cantarlos y de sentirlos, mi recitación incluso, en una relación casi que de mutua condena.

 

He aquí la lista definitiva de las catorce (14) canciones que irán en el CD, sus aires e intérpretes:

 

1.  Y CANTARÉ POR SIEMPRE (paseo) (canta: Yordy Torres) Tercer Puesto, Categoría Aficionado, Festival Nacional de Compositores de San Juan del Cesar-La Guajira (2015)

2.  EL PINTOR DE LA VIDA (paseo) (canta: FBA) Primer Puesto, Trofeo Oro de Guaca, XIV Concurso de Poema Musical Inédito, XVIII Encuentro Nacional de Declamadores y Poetas, Chinú-Córdoba (2010)

3.  SIGUE CANTANDO, SIGUE EN TU JAULA (paseo) (canta: Yordy Torres) Canción Finalista del Festival Folclórico y Musical de Acordeoneros y Compositores de Montelíbano-Córdoba (2015)

4.  SABANERO Y SINUANO (merengue) (canta: Jorge Mario Benítez)

5.  UNA ESTRELLA, UNA GUITARRA (paseo) (canta: FBA) Canción Finalista, Quinto Puesto, XXVIII Festival de Acordeoneros y Compositores de Chinú-Córdoba (2012)

6.  CUNA BENDITA (paseo porro) (canta: Yordy Torres) Segundo Puesto II Festival Musical Pablo Flórez Camargo, Ciénaga de Oro-Córdoba (2012)

7.  VUELVO A LA CUMBIA (cumbia) (canta: Yordy Torres) Segundo Puesto III Festival Musical Pablo Flórez Camargo, Ciénaga de Oro-Córdoba (2013)

8.  LA PAZ QUE QUIERO (bullerengue sentao) (Grupo Casabe de Oro de Ciénaga de Oro, canta: Leidy González)

9.  VERSO A VERSO (merengue) (cantan: FBA y Luis Alberto Prado)

10.             UN NUEVO CANTO (paseo) (canta: Yordy Torres) Tercer Puesto Festival Sabanero de Acordeoneros y Compositores “Princesa Barají” de Sahagún (2012)

11.             MI PORRO (ALMA Y VIDA) (porro) (canta: FBA)

12.             AL GIGANTE DE LA BLUSA AMARILLA (balada lenta) (canta: FBA)

13.             14 DE JUNIO (balada lenta) (canta: FBA)

14.             UN TIEMPO MEJOR (paseo parranda) (canta: FBA y Compañía)

 

Saludos,

 

 

FRANCISCO BURGOS A

(FBA)

 

martes, 14 de junio de 2016

 

UN RECUERDO… UN SENTIMIENTO… UNA CANCIÓN…

Hoy, 14 de junio, estaría quizá ENÁN BURGOS PERDOMO, mi progenitor, cumpliendo noventa (90) años de vida si una temprana enfermedad no nos lo hubiera arrebatado el 25 de octubre de 1986. Curiosamente, cien (100) años atrás, el 25 de octubre de 1886, había nacido su madre, mi abuela, MARÍA LUCÍA PERDOMO, a quien con cariño llamábamos sus nietos “Mama María”. “El buenmozo”, me decía ella cuando salía de sus aposentos, en Ciénaga de Oro, a recibir la visita dominical de mi padre y se encontraba una vez más con el lunar de mi ceja derecha adornando mis días de adolescencia. Cada beso suyo, cada halago, cada mirada de amor han quedado sensiblemente recompensados, años después, en varias de mis obras inéditas. ¿Quién podría pensar que el día de su cumpleaños moriría uno de sus hijos? Así fue.

Pero hoy quiero rememorar más un hecho de vida que de muerte. El día en que nació mi padre. Porque un 14 de junio vino al mundo el humanista ejemplar, el médico abnegado, el poeta de la luz que brilla en las espinas. Y también el orador de discursos históricos y contundentes, el político que se retiró a tiempo cuando descubrió que la política, pletórica de corrupción, no era lo suyo. Un hombre que treinta (30) años después sigue vivo en el recuerdo agradecido de quienes lo conocieron, en tantas buenas personas que me cuentan con alegría -una vez les aclaro el parentesco- que fueron sus pacientes o tuvieron familiares a los que mi padre, con mano mágica y milagrosa, les preservó la vista. Y hasta uno que otro de sus copartidarios, con ocho (8) o nueve (9) décadas encima, me ha narrado sorprendentes anécdotas que enriquecen este significativo legado familiar.

No obstante, la más bella de estas historias me ocurrió hace diez (10) años aproximadamente, mientras trascurría mi vida laboral en Guarne-Antioquia y atendí en consulta jurídica a un par de señores de edad avanzada procedentes de Angostura-Antioquia. Mi primer apellido los llevó quince minutos después a interrumpirme para hablarme de un médico rural de apellido Burgos que estuvo por aquellas tierras a mediados del siglo XX. Hasta donde pude contuve la emoción que cada palabra generosa, saliendo del corazón de aquellos respetables caballeros, me producía, emoción que iba en aumento hasta que no me quedó más remedio que dejarla brotar y confesarles mi secreto: que yo era el hijo menor de ese Enán Burgos Perdomo del que ellos se expresaban, tanto tiempo después, de manera tan admirada. Se levantaron de inmediato a abrazarme, bordeando ellos y yo el misterio de la lágrima anónima y auténtica. Apesadumbrados por la noticia de su muerte, nos despedimos, no sin decirles que mi madre aún vivía, la misma amorosa mujer que lo acompañó en aquellas primeras travesías de su quehacer profesional. Y como la vida y la muerte juegan siempre juntas, esta última noticia les devolvió la calma, haciéndome portador de muchas bendiciones para ella. La felicidad que percibí en la voz de mi madre, Amparo Arango, cuando le conté ese mismo día por teléfono esta historia, es algo que conservo como el más grande regalo que pude darle antes de que, tres (3) años después, también se nos fuera.

Por eso, esta canción que hoy comparto (en versión modesta, casera y artesanal, solo yo, neceando un poco con un par de instrumentos), cuyo título es, por supuesto, 14 DE JUNIO, va para familiares y amigos con la certeza de que sabrán apreciar el valor de su trasfondo al margen del juicio estético o musical. Esto último dejémoslo para la versión de estudio que hará parte del disco compacto, ya bastante adelantado, que aspiro a atreverme a divulgar en próximos meses. Hay canciones que por su contenido, por el alma que las cruza, están condenadas a ser cantadas por su autor. Esta es una de ellas, en la que más que mi limitada voz fluye mi sangre.

Valga la oportunidad para comentar que en la foto del minuto 1 con 38 segundos figura el doctor Eliécer Arrieta, un viejo amigo de la familia que a sus ochenta y dos años acaba de fallecer el pasado viernes 10 de junio. Para su esposa, María Eugenia Encinales, y descendientes, va también este recuerdo. Los amigos que se mencionan en el canto y que aparecen en imágenes concomitantes (entre otros convocados a las reuniones de aquella notable vieja guardia) son, en su orden: José María Taboada de Vivero, mejor conocido como “Pito Taboada”, un personaje único y legendario llevado por el escritor David Sánchez Juliao a una de sus obras sonoras en 2004 (“El principio de Pito”; http://www.ivoox.com/principio-pito-david-sanchez-juliao-audios-mp3_rf_4278562_1.html), y Rodrigo Giraldo, odontólogo de profesión, cercano e incondicional como ninguno, garciamarquiano hasta las últimas consecuencias, acompañado en algunas de las fotos por su esposa Carmela, quien sigue viviendo, sumando años hacia meta centenaria, en su tradicional casa de Montería. “Pito” y Rodrigo quién sabe por qué rumbos estelares andarán ahora contando historias y desmadejando tristezas, y de este último cabe recordar la conmovedora carta que le escribió a mi padre, a su amigo de andanzas imperecederas, para el homenaje póstumo organizado por la Casa de la Cultura de Montería, en ese entonces dirigida por el escritor José Luis Garcés González, y que  fue publicada meses después en el poemario “La luz brilla en las espinas”, que preparé siguiendo estrictamente el sendero trazado por su autor en diversos manuscritos, casi como pistas esporádicas que mi padre iba dejando cada vez más convencido de que solo serían examinadas y útiles después de su deceso.

En fin, recuerdos y más recuerdos.

Te dejo, pues, papá, con esta canción en la que vibran además algunos de tus versos más queridos. Ya no en tu portentosa voz, pero sí en la de este hijo tuyo que supo escucharte y continúa, a su manera, sembrando esperanzas y desesperanzas de arte y de poesía.


FBA                                

 

 

  

martes, 16 de febrero de 2016



EL CD DEL DESTIEMPO (2016)


En la foto, de izquierda a derecha: FBA, WILLIAM DÍAZ ANAYA (propietario del estudio de grabación y pianista de la agrupación musical de José Alfonso "Chiche" Maestre) y el joven acordeonero JUAN CARLOS CARRASCAL, durante el primer día de grabaciones en Sahagún-Córdoba (9 de febrero de 2016).

En efecto, ya estamos en el proceso de creación del primer Disco Compacto del Destiempo, que contendrá canciones y poemas todos de mi autoría. Varios de estos temas serán cantados por quien ha sido mi compañero de fórmula en festivales, YORDY TORRES GONZÁLEZ, quien, con estupenda voz -acorde con la atipicidad de mi estilo-, ha apoyado mi propuesta musical desde que nos montamos por primera vez en la tarima del “Princesa Barají” con la canción “Que canten los poetas”. Otros de estos cantos llevarán, por supuesto, mi voz, en especial aquellos que contienen un sello personal inconfundible y quizá, por ello, indelegable. Entre otros intérpretes, estarán: GABY ORTIZ (cantante de Pivijay-Magdalena); NAO MARTÍNEZ (conocida también como la reina de la Fusión y del Porro Jazz); Grupo de Bullerengue Casabe de Oro, de Ciénaga de Oro-Córdoba, con JOSÉ MERCADO a la cabeza y su estupenda cantadora LEIDY GONZÁLEZ, y JORGE MARIO BENÍTEZ, cantante sahagunense de destacada trayectoria.
 
 
En total, 15 o 16 canciones (y un bonus track con mis textos-poemas “Soy monteriano” y “Cantando a Destiempo”, en mi voz). Nada fácil decidirme entre algo más de 120 canciones, todas inéditas. La idea es priorizar las que han figurado en festivales (premiadas o finalistas), pero atender, sobre todo, al contenido lírico y poético de las mismas (aunque no faltarán un par de temas rayanos con lo costumbrista y lo jocoso), pues soy de la convicción de que, en tiempos de crisis textual como la que predomina hoy en nuestra música, los “letristas” somos los llamados a intentar recomponer las cosas. Me limitaré a atreverme a compartir (con modestia sincera) mi aporte respetuoso y solidario. Por obvias razones, se quedarán por fuera canciones con las que es posible que concurse durante el presente año.
 
 
En cuanto a músicos, estarán los de siempre, los cercanos, los que me han acompañado en otras grabaciones, para otros fines, y también en festivales, y otros que me han ofrecido ya su colaboración desprendida, amigos todos, que iremos contactando poco a poco (no doy nombres para evitar omisiones odiosas e involuntarias), según la necesidad y el concepto de cada tema. Adelanto uno: como pianista estará el amigo DAUDET SALGADO BRUN, conocido también en el mundo cultural como Declamador. Grupos como SONIDO LIBRE COLECTIVO, A VIVA VOZ Tradición Oral y EPIDEMIA INC dan buena cuenta de su calidad y experiencia artísticas.
 
 
De antemano, señalo que no se trata de un CD de música vallenata ni de música de acordeón o sabanera. Espero que la presencia del acordeón en unos temas y su ausencia en otros no lleve a tantos amigos vallenatizados en extremo a calificarlos exclusivamente en función de sus prejuicios e ignorancias musicales (excuse me; sé, sin generalizar, por qué, o mejor, por quiénes, en particular, lo digo). De una vez les aclaro: son mis letras, mis melodías, mis preocupaciones existenciales como sinuano atípico y con visión universal, atrapado, además, por la rigurosidad del duro oficio de narrar y poetizar. A eso, en lo musical, lo he llamado indistintamente sinuanato o sinuato, pero podría simplemente llamarse FBA. No descarto, claro está, que algunas de estas canciones puedan servir para ser parrandeadas en sentido clásico, o (mejor todavía) como se disfruta de un buen libro en la soledad de una hamaca voladora. Pueden gustar, pueden no gustar. Aspiro obviamente a lograr más lo primero que lo segundo. Como están las cosas, difícilmente sonarán en emisoras, pero es probable que se queden en el corazón de los buenos amigos y de los amantes en secreto del arte libertario. Y eso me bastará. Y si una sola de ellas lograra la extraña belleza de un solo baile inusitado, me daré igualmente por bien servido.
 
 
Nos expresaremos, pues, en aires de paseo, porro, cumbia, bullerengue sentao, merengue, balada lenta o blues, y hasta con cierto saborcito a bolero romántico. Pero lo principal es que trataremos de lograr montajes distintos, no sujetos a las velocidades rítmicas que acostumbra el descalabro comercial de hoy día. Quienes me conocen o me han leído, saben que mis ritmos son los del destiempo, con algo incluso de arritmia desvelada. Habrá acordeón, ¡claro que sí!, el adecuado, donde se requiera como instrumento principal o acompañante. Y a propósito: ¿cuánto dura o debe durar una canción? Para los que critican su largura, valga precisar que no será tampoco eso factor preponderante. Una canción dura lo que tenga que durar, pues el proceso de su creación no depende de elementos ajenos a su lógica y dinámica internas. Con el paseo-parranda titulado “Un canto a la vida” (cerrando el CD a manera de despedida), sí que se exacerbará el rechazo de los amigos de la cortedad. Quien busque rapidez y levedad posmodernas, no encontrará en este trabajo razón alguna para salvarlo del olvido. Y está bien que así sea, pues, al fin y al cabo, todos estamos cercados por la fatalidad de dicha a la que se refirió el gran poeta maldito Arthur Rimbaud.
 
 
Vamos a ver qué resulta de todo esto y si arribamos a buen puerto. Es bastante complejo lo que nos proponemos. Digamos que lo tenemos claro, pero la gran dificultad (aparte de la económica) es lograr poner este proyecto en práctica tal como ha sido pensado y sentido. Así que esto apenas empieza, no hay afán, debo llenarme de paciencia. Planes susceptibles de ir cambiando a medida que se vayan dando las cosas. Reto enorme, en medio de obstáculos y limitaciones, que intentaremos al máximo superar.
 
 
Por supuesto que recibo donaciones generosas (hasta simbólicas; se reconocerán los créditos). Así que, familiares y amigos que deseen sumarse a esta utopía musical, ¡bienvenidos!
 
 
Bueno, excusen tanta publicidad (no es mi estilo). Pero la vida me sonríe por estos días. Ojalá dure, y alcance para seguir bregando.
 
 
Los dejo con el listado de las canciones seleccionadas:
 
 
1.  UN NUEVO CANTO (paseo) (cantantes: Yordy Torres y FBA) Tercer Puesto Festival Sabanero de Acordeoneros y Compositores “Princesa Barají” de Sahagún (2012)
2.  EL PINTOR DE LA VIDA (paseo) (cantante: FBA) Primer Puesto, Trofeo Oro de Guaca, XIV Concurso de Poema Musical Inédito, XVIII Encuentro Nacional de Declamadores y Poetas, Chinú-Córdoba (2010)
3.  Y CANTARÉ POR SIEMPRE (paseo) (cantante: Yordy Torres) Tercer Puesto, Categoría Aficionado, Festival Nacional de Compositores de San Juan del Cesar-La Guajira (2015)
4.  CUNA BENDITA (paseo-porro) (cantante: Yordy Torres) Segundo Puesto II Festival Musical Pablo Flórez Camargo, Ciénaga de Oro-Córdoba (2012)
5.  VUELVO A LA CUMBIA (cumbia) (cantante: por definir…) Segundo Puesto III Festival Musical Pablo Flórez Camargo, Ciénaga de Oro-Córdoba (2013)
6.  SIGUE CANTANDO, SIGUE EN TU JAULA (paseo) (cantante: Yordy Torres) Canción Finalista del Festival Folclórico y Musical de Acordeoneros y Compositores de Montelíbano-Córdoba (2015)
7.  UNA ESTRELLA, UNA GUITARRA (paseo) (cantante: FBA) Canción Finalista, Quinto Puesto, XXVIII Festival de Acordeoneros y Compositores de Chinú-Córdoba (2012)
8.  LA PAZ QUE QUIERO (bullerengue sentao) (Grupo Casabe de Oro, cantadora Leidy González)
9.     MI PORRO (ALMA Y VIDA) (porro) (cantante: por definir…)
10.   VIAJE CULTURAL (merengue sabanero) (cantante: Nao Martínez)
11.   EL ÚLTIMO BESO (paseo-bolero romántico) (cantante: por definir…)
12.   SABANERO Y SINUANO (…) (cantante: Jorge Mario Benítez)
13.   A LA MODA (merengue vallenato) (cantante: Gaby Ortiz)
14.   AL GIGANTE DE LA BLUSA AMARILLA (balada lenta-blues) (cantante:  FBA)
15.  UN CANTO A LA VIDA (paseo parranda) (interpretado por FBA y CÍA).
 
 
BONUS TRACK: SOY MONTERIANO y CANTANDO A DESTIEMPO (poemas en la voz de su autor)
 
 
Opcionales:
 
 
AMOR SIN FRONTERAS (paseo) (cantante: FBA)
MONTERÍA (cuasi himno) (cantante: FBA)
 
 
Saludos,

 
FRANCISCO BURGOS A
(FBA)